“Es momento de hablar de la reforma agraria integral”

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Desde el Movimiento de Trabajadores Excluídos del sector Rural manifestaron la necesidad de que los gobiernos comiencen a hablar de manera seria sobre la reforma agraria integral, un debate fundamental para la lucha de dicho sector.

 

La política argentina tiene un gran tabú: la distribución desigual e injusta de la tierra en nuestro país. Como organizaciones que nos encontramos en unidad en la defensa de los derechos de los campesinos y campesinas, pequeños y medianos productores y productoras y pueblos originarios; nos sumamos al debate respecto a este tema tan importante.

La agricultura familiar, sector al que pertenecemos, produce más del 60% de los alimentos frescos que consume la población argentina. Trabajamos de Sol a Sol, la mayoría de las veces en muy malas condiciones, invisibilizados por ese “campo” que representan los sectores concentrados y que cree ser el dueño de nuestro país y de nuestras vidas. No es casualidad que solo con nombrar esas dos palabras, todos los referentes terratenientes han salido rápidamente a desestimar la importancia de este debate urgente.

El último Censo Nacional Agropecuario, realizado por el INDEC, arrojó que en han cerrado más de 40.000 establecimientos agropecuarios, lo que supone que 200.000 familias rurales han dejado el campo, afectando profundamente las economías regionales y el desarrollo de la Argentina profunda.

El fenómeno de concentración de las tierras rurales data desde el gran proceso de saqueo que supuso establecer la propiedad privada sobre tierras colectivas pertenecientes a nuestros pueblos originarios hace más de 400 años. Hoy en la argentina el 0.94% de los dueños de las mayores extensiones poseen el 34% de la tierra productiva. O sea que un puñado de familias se reparten millones de hectáreas, en su mayoría puestas a disposición del agro negocio transnacional.

La Reforma Agraria Integral y Popular no es una utopía para nosotros y nosotras, es un programa político que tiene en su centro, no solo una más justa distribución de la tierra, sino un proyecto de país soberano e independiente. Esto incluye el desarrollo de nuestro sector a través de políticas públicas sostenidas, garantizando condiciones laborales dignas para los trabajadores y trabajadoras.

Una Reforma Agraria que proponga transformar la matriz productiva (hoy contaminante, extractiva y explotadora del trabajo humano y la tierra) en armonía con la naturaleza y que reconozca la restitución de tierras a quienes somos parte de los pueblos originarios. Una Reforma Agraria con énfasis en el arraigo rural como pilar fundamental para el buen vivir de los y las que producimos.

Una Reforma Agraria que logre la soberanía alimentaria defendiendo el derecho a una alimentación sana, adecuada y suficiente para cubrir las necesidades de quienes habitamos este suelo, especialmente de niños y ancianos. Una Reforma Agraria que oriente políticas consientes de los requerimientos nacionales de seguridad alimentaria, basadas en la promoción y acompañamiento a los productores y trabajadores del sector alimentario, asegurando acompañamiento técnico y financiero, buenos precios de campo, controlando las cadenas comerciales y apoyando los productos y consumos regionales.

Una Reforma Agraria funde una nueva Patria, donde el buen vivir de todos sus habitantes esté por encima del beneficio irresponsable de unos pocos. Esa es la Reforma Agraria Integral y Popular por la que luchamos y seguiremos haciéndolo, hasta alcanzarla.

En momentos donde se está definiendo los destinos de nuestro país, debatir e incorporar la propuesta de Reforma Agraria Integral y Popular es una deuda indudable para construir la Argentina del futuro.