“Las verduras que comemos nos están matando”

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El concejal del Frente Renovador, Oscar Vaudagna, presentó un proyecto de Ordenanza por el que solicitó la creación de un Registro Único de Productores Hortícolas (RUPH) que dependa de la Secretaría de Producción e Innovación Productiva del Municipio.

El concejal del Frente Renovador, Oscar Vaudagna, presentó un proyecto de Ordenanza por el que solicitó la creación de un RegistroÚnico de Productores Hortícolas (RUPH) que dependa de la Secretaría de Producción e Innovación Productiva del Municipio.

“El Departamento Ejecutivo elaborará un censo y registrará en el RUPH a todos los productores agrícolas/hortícolas de la región, quienes deberán presentar anualmente un informe suscripto conjuntamente con un ingeniero agrónomo que contenga: croquis del establecimiento, construcciones existentes, pozos ciegos o, en su defecto, biodigestor; superficie cubierta con invernáculos y superficie plantada a cielo abierto; productos fitosanitarios usados durante el ciclo; equipos de riego y calidad de agua (análisis de laboratorio); destino de entrega de mercadería: mercado central o venta directa a verdulerías (en este último caso deberá declarar las direcciones de las mismas)”, sostuvo Vaudagna.

“El partido de La Plata  posee más de 8.000 hectáreas productivas, con 5.000 productores y más de 1.500 has bajo invernáculos, convirtiéndolo en uno de los principales cordones productivos de la Región. La puesta en funcionamiento de un plan de gestión  y  análisis de los residuos toxicológicos debido al mal uso de plaguicidas en el partido de La Plata para hortalizas frescas y en la venta directa en verdulerías, tiene como objeto prevenir la venta de productos frescos, de las quintas hortícolas, que se encuentren contaminados, en verdulerías en forma directa al consumidor, afectando gravemente la salud de la población”, comentó Vaudagna.

“El crecimiento exponencial de la producción vino acompañado de un incremento deliberado de  invernáculos, de un uso indiscriminado de productos agroquímicos y de un factor altamente alarmante que es la venta de productos frescos directamente en negocios de venta directa (verdulerías) sin ningún tipo de control toxicológico”, dijo Vaudagna.

“El  RUPH actuará como órgano de aplicación  para la toma de muestras en el campo, en camiones durante la carga y en verdulerías, para medir los Límites Máximos de Residuos de Plaguicidas aceptado por las normativas vigentes y efectuar la búsqueda de marcadores de una posible contaminación microbiológica tales como coliformes termorresistentes y escherichia coli en hortalizas, habilitando al Municipio a la Clausura y a aplicar las multas que correspondan o el pedido de la inmediata aplicación de medidas correctivas”, afirmó Vaudagna.

“El uso de químicos para la producción de alimentos genera cada vez mayor preocupación por sus efectos sobre la salud. Un estudio pedido por la Defensoría del Pueblo en 2015 reveló que la mitad de los productores hortícolas de la Región aplica productos de las más altas categorías tóxicas”, aseveró Vaudagna.

“Lo cierto es que la aplicación desmedida de agroquímicos que se registra en el cinturón hortícola platense no es un fenómeno aislado ni accidental, porque aunque no podamos observarlo a simple vista, produce un daño colateral que tarde o temprano nuestra sociedad va a tener que pagar. Este fenómeno se ve agravado directamente en la salud de toda la población, pues en este último tiempo, ha proliferado la aparición de verdulerías en todos los barrios de la ciudad, de venta directa de productos frescos por productores, sin recibir ningún tipo de control fitosanitario”, explicó Vaudagna.

“La Plata tiene una peligrosidad por arriba de lo normal por el incremento de la superficie cubierta y la necesidad de uso de más agroquímicos. En todos los cultivos, más del 40% de los productores utiliza principios activos que pertenecen a clases toxicológicas de extremada o alta toxicidad, lo que significa un alto peligro potencial”, expresó Vaudagna.

“Las nuevas unidades productivas que se generan a diario en la Región carecen de todo sistema de control en la instalación, en la calidad de vida de las familias y en el uso de  los agroquímicos altamente fitotóxicos”, afirmó Vaudagna.

“Es responsabilidad del Estado velar por la Salud Pública, y vigilar el cumplimiento de la normativa existente sobre residuos plaguicidas en los alimentos”, concluyó.