127 Nunca Más

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Las Abuelas de Plaza de Mayo nos han demostrado una vez más que, más allá de frases armadas, el amor vence al odio. Por Agustina Andrade especial para Post Político.

 

Las  Abuelas de Plaza de Mayo nos han demostrado una vez más que, más allá de frases armadas, el amor vence al odio. Mientras el Poder Judicial, impulsado, acordado y respaldado por el Gobierno Nacional, determinó otorgarle el beneficio de la prisión domiciliaria a uno de los más grandes represores de la dictadura, las Abuelas anunciaron la recuperación de la nieta número 127.

Miguel Etchecolatz, responsable de La Noche de los Lápices, hace 31 años que está condenado por delitos de lesa humanidad durante la última dictadura cívico-militar. Tiene cinco condenas a perpetua y otras más por 25 años, pero ahora tendrá prisión domiciliaria en su casa de Mar del Plata, junto a su esposa. “Es como dejar libre a Hitler. Es un enano fascista hijo de Hitler. No sé cómo calificarlo de otra forma para no decirte hijo de puta. Descargar la bronca es lo único que puedo hacer.” Sentenció Rubén, hijo de Jorge Julio López.

Hace 11 años que no se sabe nada de Julio López, tras su segunda desaparición. La última vez que fue visto participaba como testigo clave en uno de los primeros juicios contra Etchecolatz, por los delitos de desapariciones y torturas cometidas en el Pozo de Arena y las comisarías 5° y 8° de La Plata. La familia López afirma que fue Etchecolatz quien comandó el operativo del secuestro, y hasta creen que pudo haber sido el ideólogo de su segunda desaparición.

La abogada y representante de querellantes en juicios de lesa humanidad, Guadalupe Godoy, denunció que “este es el acuerdo político al cual llegó el Gobierno con sectores que ejecutaron el genocidio, y ahora el Poder Judicial retoma esto. Como no hay posibilidad de una amnistía, lo que hay es un acuerdo para que los juicios sigan, pero con ellos en sus casas. Nos opusimos a la domiciliaria porque la ley dice que se otorga este beneficio cuando se demuestra que no puede permanecer detenido, pero nosotros demostramos que había falseado los informes de salud”.

Para completar la faena, el represor gozará de la prisión domiciliara en una lujosa casa ubicada en el Bosque Peralta Ramos, siendo vecino ni más ni menos de una de sus víctimas que se prepara para  testificar en el juicio por los crímenes cometidos en el Pozo de Quilmes.

Pero este trago amargo no pudo quitarnos el dulzor y la felicidad de las Abuelas, quienes en el día de ayer restituyeron a la nieta número 127, demostrándonos una vez más que el amor vence al odio, y que nunca podrán vencer la lucha de un pueblo que camina.

Esta noticia, que nos da tanta satisfacción en tiempos tan duros para nuestra historia, no representa un número más en el historial de las Abuelas ni de aquellos que deciden dedicar su vida a los Derechos Humanos, y toda la lucha que los arraiga.

La nieta 127, significan 127 abrazos empapados de esperanza. 127 lazos repatriados. 127 historias completas. Y, principalmente, 127 Nunca Más.