Dictadura Democrática

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“No soy nada, no soy nadie”. Por Federico Vargas, especial para Post Político, desde Barcelona.

 

                   Antes de venir a Barcelona investigué un poco. Ya me sonaba raro que un sistema democrático sostuviera una estructura monárquica. ¿Democracia Monárquica? Curioso para alguien que, como yo, empezó a educarse en plena dictadura militar y con 10 añitos… Republica. Aún guardo reflejos de zurdo en mi psiquis. “No Federico… se dibuja con la derecha”. Así empecé mi educación.

                ¿Por qué titulo esta columna como “Dictadura Democrática”? Sencillo. El artículo 155 de la Constitución Española lo demuestra. Este permite que el ejecutivo tenga carta blanca, apoyado por el Senado, entre ellos el PSOE, Partido Socialista Obrero Español. Mi abuelo se estará revolviendo en su tumba. Este artículo tiene como musa inspiradora la Constitución de la Alemania Nazi. Simple.

                El proceso de transición vivido en este país no fue más que un cambio de escenario de la lucha entre conservadores y progresistas.

                En este país existe una herida abierta… ¿Cuántos dicen Franquismo?... Eso es.

                Soy testigo directo de como en una democracia el Poder Ejecutivo puede decidir sobre las designaciones del personal responsable, atención… Del Poder Judicial.

                Todo iba bien en la España del desfalco. Mientras las migas caían al suelo el pueblo las recogía. Con eso parecía haber bastante.

                De cara al imaginario social de Cornelius Castoriadis, podemos creer que el Seny habló. “Fins aquí, prou”. Lo que es igual a: “Hasta acá, basta”. Mejor aún: “Pará, estamos hasta las pelotas”.

                Artur Mas, electo President de la Generalitat de Catalunya desde 2010 hasta el 2016 pasó el testigo a Puigdemont. Este necesitó el apoyo de un partido político que en minoría se hizo valer. La CUP siempre manifestó públicamente que su hoja ruta es: “Declaración Unilateral de Independencia en formato de República”. Ergo el gobierno central quedó debidamente notificado.

                La CUP se crea por el imperioso, disculpad el término, deseo de que los llamados socialmente “radicales” se organizaran. Separados no eran nada, pero juntos…

                Después del 1 octubre y los palos (dejad de ocultarlo y/o justificarlo, ya) La CUP hizo valer su promesa electoral como condición sine qua non por dar apoyo a Puigdemont y así ser embestido como President la Generalitat de Catalunya. Este lo hizo y a partir de ahí comienza el caos en las filas independentistas. La Ley del Referéndum llevo al Govern a entrar en desobediencia constitucional. Esa Constitución que alberga algo como un artículo 155, no leí el 156 pero como sea creciente… Que miedo.

                Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), por su parte, sabía que si declaraba unilateralmente la República serian encarcelados, pues bien, a poner las manillas.

                Puigdemont y compañia al exilio, en principio, a exigir a Europa que se moje. Cuatro gotitas a la cara, ya está.

                Disculpad si lo que escribo va de un lado a otro como gallina sin cabeza. Hoy es 20 de Diciembre de 2017. Como es máxime de una democracia, es día de reflexión. Mañana iremos a las urnas. No llamados por nuestro Gobierno Autonómico sino por el Gobierno Central. Por el 155. La situación es confusa, mezcla entre razón y corazón. Pero lamentablemente el centro es la indignación.

                Ha habido grandes fallos entre unos y otros. Pero los palos a mis vecino aún suenan en mi cabeza. Ver cargar y arrastrar a personas por las fuerzas de la LEY, hace daño, mucho daño. De eso nadie canta el mea culpa. Sigue la demagogia dictando en la política. Millares de años atrás. Devolución social.

                No se puede construir una sociedad sin cerrar heridas. No puede el gobierno actual español seguir festejando la muerte de su “Caudillo”. No podemos intentar educar ciudadanos de bien sin enseñar su historia. La Guerra Civil Española sólo es un manojo de fechas y nombres sin cara ni alma en las escuelas. Un país movido por su identidad social dice “prou”, basta. La gente en la calle dice “fins aquí”, hasta acá.

                El nacionalismo catalán llora la decepción de quien fue “SU” President, Jordi Puyol. Se avergüenza de haber mirado a otro lado. Pero la política, ese sagrado, disculpadme el termino, espacio social de paz ha sido mancillado desde 1978. Desde su Constitución. Puyol espera en la idílica población de Queralt su sentencia. Supuestamente (uso esta palabra para no tener problemas legales), robó el 3% en concepto de comisiones por adjudicaciones de obras públicas. De momento sólo el mayor de los hijos espera sentencia en prisión. ¿Qué raro que tarden tanto?

                La “Transición” modélica de este país ha hecho aguas. Queda al descubierto que todo ha sido una repartición de bienes una vez muerto el “Caudillo”... No pongamos “Dictador” antes de su nombre y aquí todos a mangar… Señores empezó la fiesta.

                Pero la fiesta puede acabar. Por lo menos en Catalunya. Creo ciegamente que en algún lugar ha de empezar el cambio, llamadme iluso, soñador. Soy argentino, antes muerto que vivir arrodillado. Que mejor lugar que el pueblo que intento aguantar el último envite del Franquismo. Qué mejor lugar que el que escucho a Pau Casals tocar desde el exilio.

                Vengo de un país donde aún luchamos por sanar las heridas del pasado, por limpiarla antes de aplicarle puntos y dejar que el tiempo la sane como es debido. Aquí en el 78 la profilaxis se aplicó a hierro candente. Pero la infección sólo necesita tiempo para hacer estragos en el organismo. Es tiempo de abrir. Los bacilos gram-negativos son menos frecuentes. Pero estas bacterias acampan a sus anchas en nuestra sociedad. Tienen nombres de calles y monumentos. Los restos de 135 mil almas descansan en el olvido. ¿Se puede crear una patria-nación que aloja en su cuerpo las bacterias de una oculta fractura abierta?

                Soy argentino, me emociono cuando la nieta 126 tiene nombre y apellido. Me emociona más si cabe si la veo sonreír. No puedo ver el que ahora es mi otro pueblo rendido al olvido, la manipulación y el deterioro.

                Hoy toca reflexionar, lo tengo claro.

                Primero que coloquen al legitimo gobierno que fue llevado a las urnas para cumplir con las obligaciones que exige el Parlament y hacerlo bien.

                Segundo, no quiero ver a nadie abandonando su escaño por no querer oír. Nadie vota a políticos para que abandonen sus funciones.

                Tercero, quiero ver entrar al President por la puerta y acto seguido llamar nuevamente a elecciones. Como se ha de hacer, desde nuestra Autonomía, desde nuestra Nación.

                Cuarto, quiero, deseo, imploró, o lo que haga falta para que gane el Seny.

                Por eso hoy más que nunca digo…

 

Al gran pueblo argentino… salud.