Encuesta señala fuerte caída del consumo

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Según la Consultora Analogías, la crisis desatada en mayo ha comenzado a mostrar su impacto en la provincia de Buenos Aires. Por primera vez desde 2016 las ventas de autos y motos registraron menores ventas que el año pasado, dejando de ser uno de los motores del consumo, tanto en el territorio bonaerense como a nivel nacional, así como las ventas de los supermercados, que después de un breve repunte, volvieron a mostrar signo negativo.

 

 

Un nuevo relevamiento de la Consultora Analogías, la crisis desatada en mayo ha comenzado a mostrar su impacto en la provincia de Buenos Aires. Por primera vez desde 2016 las ventas de autos y motos registraron menores ventas que el año pasado, dejando de ser uno de los motores del consumo, tanto en el territorio bonaerense como a nivel nacional, así como las ventas de los supermercados, que después de un breve repunte, volvieron a mostrar signo negativo.

De ello da cuenta la recaudación provincial, que al mes de junio indica que el principal indicador de consumo de la provincia (ingresos brutos) resultó un 3% inferior en términos reales a lo recaudado en el primer semestre de 2017.

Por su parte, los indicadores de empleo, de por sí con magros signos de crecimiento desde el año pasado, comenzaron a desacelerarse hacia marzo-abril, por lo que esperable que el registro empeore en los próximos meses.

Ya se ha mencionado que en un año donde el sector público no traccionará la actividad vía obra pública (relegada a los proyectos de participación público-privada), este vector del crecimiento parece diluirse.

Aun así, la performance exportadora fue positiva, aun bajo efectos de la sequía: anotó ventas un 8% mayores a las del primer cuatrimestre de 2017, más allá de que la dinámica tiende a desacelerarse desde marzo y si Brasil continúa en recesión, no hay mayores perspectivas al alza, debido a que la demanda de automotores es el sector clave para explicar el comportamiento exportador bonaerense.

En medio de un frágil escenario cambiario, la inflación ha dado un nuevo salto (3,6% en junio, según el INDEC) y la reducción salarial se profundiza y tiene perspectivas de seguir esa tendencia.

Si se observa la evolución del empleo y los salarios para el sector privado registrado bonaerense desde nes de 2015, se advierte que no se han logrado crear puestos de trabajo de este tipo en prácticamente dos años y medio: en marzo de 2018 sólo había mil trabajadores del sector privado registrado más que en septiembre de 2015. Por su parte, los salarios promedio reales de estos trabajadores tuvieron un ciclo de caída (2016), otro de recuperación (2017) y comienzan a contraerse nuevamente en 2018 (en marzo de este año, los salarios resultaron un 3,3% inferiores en términos reales que los de septiembre de 2015). Estos datos son previos a la crisis cambiaria de mayo, por lo que se descuenta que empeorarán a juzgar por la variación de los precios domésticos que ya impactaron en los registros de consumo, recaudación y ventas de la provincia.

Bajo estas circunstancias, el gobierno nacional comenzó a profundizar el ajuste scal que surge del acuerdo con el FMI, a cuyo n contribuyen las provincias signicativamente. Si bien el deterioro del poder adquisitivo del salario del sector privado registrado ha sido importante, es mayor para los trabajadores del sector público. Debido a ello, la gobernadora M. E. Vidal decretó un adelanto del aumento del 4% al mes de julio (originalmente estipulado para septiembre). El acuerdo con los estatales bonaerenses (UPCN) establecía un incremento de 7% en enero, otro de 4% en mayo y finalmente 4% en septiembre, completando un 15% anual.

La inflación prevista en el presupuesto era de 15% para todo 2018, un número que ha sido superado en tan sólo seis meses y las proyecciones que surgen del acuerdo con el FMI lo llevan hasta un 32%.

De esta manera, resulta evidente que la provincia ingresa en una contradicción: si priorizara sostener el nivel de consumo y morigerar el impacto de la crisis social (se extendieron en estos días en 318 millones de pesos los fondos para asistencia alimentaria), debería atender el reclamo de aumentos salariales en el sector público, especialmente de los docentes. Pero esa estrategia implicaría un mayor déficit, atentando contra los recortes comprometidos. Mientras el gobierno nacional acelera el ajuste y se lo exige a las provincias, la de Buenos Aires es uno de los principales catalizadores sociales del mismo, lo que puede perjudicar las posibilidades electorales, incluso de la gobernadora, de cara a las elecciones del año próximo.