La mecha económica: El Euro

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*Columna de opinión por Federico Vargas, especial para Post Político. El autor es argentino y está radicado en Barcelona, España.

 

 

 

Una vez hecha la presentación de la vorágine socio política actual europea, comienza la difícil la tarea de interpretar los movimientos que ocurren día a día en Catalunya. Hay muchos… ¿qué tal si empezamos por éste?

Hace 17 años llegue a Barcelona. De las listas de precios colgaba aún la cansada peseta apoyada sobre números más pequeños que cerraban su dificultad con el signo €. Al poco tiempo y a 13000 kilómetros de distancia en mi país, las cacerolas llenaban las calles para cerrarse en una batucada que sin ton ni son formaba la rítmica atmósfera de protesta e indignación. Las preguntas comenzaron a lloverme. ¿Esto del corralito, qué es?... ¿Cómo en un país tan rico como Argentina pasa eso? Un laberinto de esto y aquello y etcéteras emanaba de mi boca a modo de respuesta. Daba igual, llegaría sola.

Las cacerolas salieron nuevamente a las ventanas y balcones de la ciudad Condal en estos días de pacifica locura social. Me han acompañado muchas veces en mi vuelta a casa. Un repiqueteo incesante y extrañamente pasional.

Catalunya lleva muchos años deambulando por España. Un país que es la suma de múltiples culturas que a ojos del exterior conviven en paz. El grito del pueblo catalán al volverse fuerte movió los cimientos de la indignación popular. Víctima del cansancio y la frustración  en la que ha caído la sociedad en la última década solo faltaba un chispazo. Llegó. Hoy Catalunya es la viva imagen de un sistema fundado en la demagogia del engaño, del querer aparentar de cara al mundo, de una economía apoyada en la especulación de tejes y manejes. Del ladrillo, del tocho. Del humo… del bla… bla… bla… Nadie cae, rigen las normas, no las leyes. Como una mafia.

El 1 de Septiembre de 2001 el euro hace su presentación en la calle. Con bromas, chistes de toda índole y un ambiente casi festivo pasamos de pagar 100 pesetillas por un café a pagarlo 1 euro, que parece lo mismo pero eran, en realidad, 166 pesetas, ¿os suena? Pero la fiesta seguía, en mi cartera (billetera), plástico en forma de tarjeta de crédito me alentaba a gastarme tres o cuatro veces lo que podía ganar en un año, así… Zas, sin más, sólo firme aquí, me decía el sonriente empleado bancario. Ahí empezó la debacle.

El independentismo catalán su fue ocultando en el imaginario social. Bromeábamos y nos reíamos cuando alguien veía una patrulla de la guardia civil y algún catalanista decía, “forces de ocupació”. Era ligero. El opio de la falsa facilidad de recursos se fortalecía como si de fondo sonara el ritmo happy de Bob Marley. Pero pronto comenzó a sonar “No woman no cry” y ya no invitaba a la fiesta, sino a la desesperación.

Los niños volvían a casa de mamá y papá con una hipoteca sin resolver, créditos sin pagar, sin empleo pero con el BMW recostado en la calle, sucio y con alguna rueda pinchaba, engañados en su ignorancia. España empezó a caer en la depresión y ahí sigue. La parte triste de Argentina que nunca supe digerir apareció días atrás en la televisión. TV3 (Televisión Pública de Catalunya) emitió una entrevista donde una persona de unos 35 años demostraba que era una trabajadora en situación de pobreza. Salarios mínimos de 650€. Véase esta noticia:

http://www.elperiodico.com/es/economia/20170711/12-trabajadores-catalunya-situacion-pobreza-6161798

Sumemos el desempleo de personas con menos de 25 años en Catalunya que supera el treinta pico por ciento de los parados. Más los jóvenes formados con carreras y postgrados que están subocupados. Muchos al exterior, otros a seguir esperando. Una generación perdida.

Catalunya se transformó en una verdadera olla de presión. Reventó. Ahora pican las cacerolas desde los balcones. El romanticismo del cambio inunda las calles, pero la pobreza sigue. Los políticos corruptos siguen engordando sus cuentas, peor si cabe, sus egos.

Pago el café, 1,20€… Como echo de menos la peseta. Me río… suerte que me desligué de las tarjetas.

Al gran pueblo argentino… Salud.

Imagen obtenida de: https://www.nodo50.org/filosofem/spip.php?article266