La negras movieron

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“No soy nada, no soy nadie”, columna de opinión por Federico Vargas, desde Barcelona, especial para Post Político.

 

Foto: Europapress ,15 de Mayo de 2018

 

No. Sí. No. Sí. Sí. Así fue todo el sábado. Y el lunes también. Pero finalmente el movimiento independentista catalán hace su jugada en su novedoso tablero político. Los estrategas del Process con Puigdemont a la cabeza han estirado el tiempo al máximo. No era de extrañar, en la entrevista ya descrita por esta columna, Puigdemont pidió tiempo. La desesperación jugaba a su favor.

El diputado de Junts per Catalunya, Quim Torra, ha sido investido como President de la Generalitat de Catalunya. Con mayoría mínima y gracias a la abstención de los 4 diputados de la CUP. Los números son tan justos que esta agrupación política ha vuelto ser pieza clave. En ajedrez un peón puede ser insignificante. Pero si le estrategia obliga a hilar fino, nadie es imprescindible. Sin dicha abstención Catalunya corría el peligro de volver a sacar las urnas con la sombra del 155 sobrevolando otra vez.

El barómetro CEO (Centro de Estudios de Opinión) presentado días atrás colocaba la situación bajo unos números dudosos a la hora de realizar una conclusión limpia. Dudas que abren a replantear las estrategias por todos los partidos implicados en Catalunya. Números que según como se miren han dado columnas a diestra y siniestra y para todos los colores. Incerteza, seguro. Por ende estando la situación en manos de los actores independentistas, otro plebiscito colocaría al Process en tierra de nadie.

Mientras tanto en la Moncloa, el gobierno central hace agenda entre el unionismo con amenazas y abanicándose en su mano derecha con el artículo 155, olé, olé. Pero hay fractura entre los líderes unionistas. Pedro Sánchez, Secretario General de PSOE cierra filas con Mariano Rajoy. Albert Ribera líder de Ciudadanos cambia la dirección de su apoyo por la línea de la oposición política por un lado y la radical implantación del 155 en Catalunya por la extrema diestra, ejem. Su objetivo es claro. Ganar votos, ¿qué votos?, da igual.

En los últimos meses el independentismo ha ido agitando el avispero. La idea era recolectar despropósitos que permitieran dejar al actual gobierno Español desnudo ante Europa y el mundo. Quiero decir, como unos mentirosos. Como yapa los casos de corrupción y títulos falsos, entre otros, hace que la herida de la incapacidad política del PP además apeste a cloaca institucional. Para más INRI, el Poder Judicial ante la desmarcada del Gobierno Central empieza a presionar. Europa ha hecho claras manifestaciones de su falta de apoyo a la hora de leer y aplicar la justicia al estilo del Juez Llarena. El discurso “es cosa de la justicia española”¨ por parte del gobierno parece que no ha sentado bien a Lustitia (diosa romana que representa la imagen de la justicia) y esta comienza a bajarse la venda que el modernismo le colocó en sus ojos. No es por miedo a ser atropellada, a esta altura lo dudo, sino porque ya no sabe por dónde le vendrá el próximo golpe. Van muchos.

Se trata de metodología. Los palos y bolas de goma que llovieron sobre la ciudadanía catalana por parte de guardia civil y policía nacional el 1 de octubre, retumban en las cabezas del actual ejecutivo español. La defensa acérrima a esconder bajo el lema irritante de ¨fuerza proporcionada¨ por parte de estos y una parte del poder judicial, ha devengado del catalanismo al independentismo. La idea de pum pum y para casa terminó por asentar la base y punto de partida de un Movimiento Republicano en Catalunya. Eso se ha de dejar claro para entender la situación. Empero la soldadura ideológica que une a derechas e izquierdas catalanas en el Process han de aclararse. Ezquerra Republicana de Catalunya pide que se avance despacio, la CUP una agrupación antisistema aboga por desobediencia constitucional permanente. En medio ha decidido colocarse, con perdón, la derecha catalana. Es una ubicación geométrica claro está.

En este virtual tablero de ajedrez, el rey de la negras Puigdemont se ha vuelto el eje conciliador y de hecho es, fue y será el que encuentre los puntos en común que marque la hoja de ruta a seguir.

 Del investido Quim Torra, se sabía poco o nada. Los partidos que se denominan constitucionalistas (PSC que es el PSOE en Catalunya, Ciutadans y el testimonial PP ya que tienen representación por aportación de los otros) se han pasado el debate del sábado y el lunes, retrayendo al candidato escritos de tuits y columnas. Ciertamente y bajo el estricto rigor del significado, dichas publicaciones pueden ser tildadas de fascistas, de acuerdo. Pero se ha destacar que a este señor, y habiendo leído sus columnas, el estilo que más le define es la ironía. Estilo por el cual un servidor siente cierta simpatía. Me gusta que no acuse sino que plantee dudas. Con ¨La conjura de los necios¨ de John Kennedy Toole el debate de género y subgénero abrió un precedente. Personalmente creo que lo que abrió fue la cabeza de muchos y los prejuicios de otros. ¿Os suena?, es como el independentismo en Catalunya.

Quim Torra es cabeza de lanza. Alguien limpio de imputaciones como solicitó el PP (que caraduras) y por ende pudo ser candidato, President a la postre. Saldrá al campo con el dorsal 131. Es su número como President electo por el Parlament. Será el utilizado para ir tensando la cuerda y dar más luz al deterioró democrático reinante en España. Más que deterioro y ante el inciso de ¨opinión personal¨, diría maquillaje institucional de falsa democracia. Franco a muerto pero en cuerpo, no en alma. En varias ocasiones acuse de falta de voluntad política al actual estado español. He de ratificar, es falta de conocimiento acerca de su esencia y significado.

Toca aguantar por estos lares, porque la lucha será mucha. ¿Cruel? Estad seguros que si depende del Movimiento Republicano de Catalunya (así, con mayúsculas) la respuesta es NO. Por parte del Estado Español, quién sabe. Habrá que esperar que pasará con Quim Torra. Su rol será ese, la de termómetro y punching ball. Si recibe un bofetón todos a tomar notas y mediciones, sentarse y a sacar provecho de la situación. Porque que si hay algo prioritario hoy es liberar a las personas que están en prisión. Creo que no hay mejor eslogan para el Process que el de ¨LLibertat¨ (Libertad en catalán).

Pero para saber si mis especulaciones son ciertas. Habrá que esperar y sobre todo analizar las movilizaciones sociales. Estas jugarán un rol fundamental a la hora de destapar el uso malintencionado de la palabra democracia por parte del Estado Español. Pero en esta nueva etapa pasamos del tablero al tablón. Europa y el mundo jugarán un rol esencial. Varios países comienzan a ver el Process no como un problema que se pueda repetir en sus países, sino como un modelo para poder afianzar sus estados. El boca a boca es conversación de sordos y así no hay política, sólo intereses.

Nota aparte. Si hay algo que destacar es la enorme expectación de la ciudadanía. La televisión pública catalana TV3 ha tenido picos de audiencia de más de un millón de espectadores, impresionante.

Al gran pueblo argentino… Salud.