Que haya paz ¿Sólo hasta el 25 de febrero?

Compartir en:
Los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang, del pasado 9 hasta el 25 de febrero, van a quedar inmortalizados por la participación de las dos Coreas en conjunto, tras su división por 1945, cuando Estados Unidos y Unión Soviética decidieron fracturar a dicha nación generando la frontera en el paralelo 38, luego de la Segunda Guerra Mundial.

 

Una guerra que duro tres años, entre 1950 y 1953, dejó enemistada a la península por el resto de los días hasta el pasado 9 de febrero donde ambas Coreas desfilaron juntas en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno en el Estadio Olímpico de PyoengChang. A pesar que ya las dos naciones habían desfilado en conjunto en Sydney 2000, Atenas 2004, en lo que respecta a los Juegos Olímpicos de Verano, y en Turín 2006, en la versión invernal, en esta oportunidad participaran en conjunto, ya que, por ejemplo, el equipo femenino de hockey sobre hielo tendrá participantes de ambas naciones.

La bandera de fondo blanco y la superficie coreana total en azul y el Arirang, la canción tradicional por excelencia considerada como el himno no oficial de los dos países, parecen ser muestras de un acercamiento entre las naciones que hasta diciembre pasado parecía estar bastante alejado. Tras más de una década de pésimas relaciones entre las dos naciones, donde la tensión creció debido al avance del programa nuclear impulsado por el gobierno norcoreano que comanda el Líder Supremo Kim Jong Un.

Los juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang serán recordados por la unión de ambas naciones tras más de 70 años de división por factores tanto internos, como también externos, resumiéndose a la fracción del norte liderada por Rusia mientras que el sur por Estados Unidos y los conflictos que se originaron mediante la Guerra Fría. 

Seguramente este torneo, y su connotación política, se puede poner a la altura de Berlín 1936 cuando el norteamericano Jesse Owens desafío a Hitler y su propósito del racismo, la expulsión de los afronorteamericanos John Carlos y Tommie Smith por levantar sus puños en defensa y apoyo al movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos en Mexico 1968, en Barcelona 1992 con la liberación de Sudáfrica del Apartheid o los tristes juegos de Munich 1972 en donde terroristas palestinos tomaron de rehenes y mataron a 11 israelíes.