Se va otro año, y la ciudad sigue siendo la misma

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Nota de opinión del concejal del Frente Renovador, Luciano Sanguinetti de cara al cierre del 2017. Especial para Post Político.

 

 

El año terminó. Pero la ciudad sigue siendo la misma. Y con datos que deberían preocuparnos.

El primero, el crecimiento del índice de desocupación, que se elevó a un poco más del 10 % en el último trimestre, ubicando a la ciudad de La Plata en un ranking penoso. La cuarta ciudad de la Argentina con mayor nivel de desocupación. Son 41.000 vecinos sin trabajo. Si analizamos este problema desde la perspectiva de la pobreza, los datos no son mejores. Según el último informe del INDEC, en el 1° semestre 2017 la pobreza en el país fue del 28,6% y la tasa de Indigencia 6,2%, es decir que el 22,4% es pobre y el restante 6,2% es indigente. Si comparamos con el 2° semestre 2016, vemos que la pobreza disminuyó ya que en ese momento según el INDEC era del 30,3%.  En La Plata en el 1° semestre 2017 la pobreza fue del 30,8% y la indigencia del 3,7%. Si comparamos con los datos del 2° semestre 2016 donde la tasa de pobreza era del 24,2% vemos que la pobreza aumentó en 6,6 puntos. Es decir, en nuestra ciudad hay 264.947 personas que son pobres. Dentro de ese conjunto hay 32.306 individuos en situación de indigencia, lo que significa que no llegan a cubrir la Canasta Básica Alimentaria. Así, mientras a nivel nacional la pobreza bajó 1,7 por ciento (ubicándose en 28,6%), este mismo índice en el Gran La Plata trepó al 30,8% durante los primeros seis meses del año, fue la suba más grande del país, en solo 6 meses aumento un 6,6%. Esto quiere decir que se generaron 56.864 nuevos pobres en solo 6 meses.

 

Hablar menos, hacer más

Creo que los números son por demás elocuentes. Hay mucho por hacer, y lo primero es asumir que la realidad no da para festejos desmedidos. Intuyo que los dirigentes de toda la sociedad, no sólo de la clase política, estamos tomando nota. Cada tres habitantes de nuestra ciudad, uno es pobre; tenemos el mayor número de asentamientos de la región, donde vive cerca del 10 % de la población sin cloacas, ni pavimento, lejos de las escuelas o del transporte público; la inseguridad asedia nuestras vidas cotidianas y ensombreció los sueños de más de una familia. Hace algunos días se aprobó en el Concejo Deliberante del presupuesto 2018, con aumentos importantes en varias áreas (el más importate en seguridad); ojalá que esos recursos lleguen a donde deben llegar. No pretendo soluciones mágicas, pero si un horizonte que genere expectativas. Estoy convencido que, en las sociedades actuales, la educación y el trabajo son las herramientas indispensables que tienen los individuos para salir de la pobreza. Pero nadie puede tomar esas herramientas si el Estado en sus diferentes niveles (Nacional, Provincial y Municipal) no genera condiciones para su existencia. Como los sujetos, las ciudades son organismos vivos que para mejorar necesitan proyectos de vida. La Plata tuvo en el siglo XIX uno de los proyectos más ambiciosos que la convirtieron en un faro en la región. El siglo XXI nos exige uno nuevo.