Según CEPA señala que la canasta básica se incrementó un 16% en el bimestre marzo-mayo

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Desde el periodo comprendido, la suba promedio de un conjunto de 37 artículos relevados pertenecientes a una canasta básica de consumo que incluye alimentos y bebidas, productos de aseo personal y para la limpieza del hogar, se incrementaron 16% en promedio.

 

 

El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) realizó un nuevo informe que va desde el periodo comprendido entre la segunda quincena de marzo (18 de marzo) y la primera quincena de mayo de 2018 (20 de mayo), la suba promedio de un conjunto de 37 artículos relevados pertenecientes a una canasta básica de consumo que incluye alimentos y bebidas, productos de aseo personal y para la limpieza del hogar, se incrementaron 16% en promedio.

Tanto el aumento del promedio general de la canasta como los incrementos de la gran parte de los productos que la componen, superan el “techo salarial” del 15% que predomina en las paritarias acordadas en el año en curso, configurando un escenario de pérdida de poder adquisitivo que afecta más fuertemente a los sectores de menores ingresos, tratándose de aumentos en bienes de primera necesidad.

La dificultad de la actual gestión en el control de los precios no se acota a la reciente “corrida”, que impactó en la suba del dólar en torno al 25%. Por el contrario, cuando se observan los incrementos en los productos de la canasta básica relevada desde el inicio de la gestión, se identifican incrementos muy importantes que alertan sobre baja capacidad de intervención en la dinámica general de los precios. La quita de retenciones a las exportaciones agropecuarias, el fin de los cupos de exportación para consumo interno, el desmantelamiento del programa precios cuidados con virtual eliminación de primeras marcas, la eliminación del fideicomiso aceitero y la apertura financiera, son algunas de las medidas que contribuyeron a esta dificultad.

La reciente suba del dólar, como veremos en el presente informe, se trasladó fuertemente a los precios de los alimentos y bebidas básicos de la canasta. La inflación acumulada entre diciembre 2015 y abril 2018 llega al 90%; sin embargo, los salarios subieron a un ritmo mucho menor: 69% en promedio.

Los sectores con ingresos fijos, luego de paritarias que cerraron en torno al 15% para la gran mayoría de los sindicatos3, se verán directamente afectados en su poder de compra. En definitiva, los salarios vuelven a quedar desactualizados y se repite el esquema de “salarios viejos, precios nuevos” con el agravante de que gran parte de las negociaciones paritarias acaban de cerrar y se deberá esperar casi un año completo para que se reabran en el caso de no contar con cláusula gatillo ni de revisión. El resto de la economía sufrirá el efecto recesivo de una contracción en la demanda agregada.

Los más afectados por los efectos de la devaluación serán los sectores populares, ya que dedican una mayor proporción de sus ingresos a la adquisición de productos de consumo básico y tienen poco margen para reducir otros consumos.

Los jubilados y beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH), merecen un apartado debido a que el aumento que obtuvieron en marzo no alcanza a compensar la suba de precios hasta ese mes, por lo que ya se enfrentaban a un escenario de pérdida de poder adquisitivo. Si bien el nuevo esquema de incrementos a partir de la aprobación de la ley de reforma previsional implica el ajuste trimestral en términos del IPC oficial, el mismo no representa cabalmente el aumento del costo de vida de jubilados y pensionados.

Remarcaciones en el bimestre marzo – mayo

El aumento promedio de los productos que componen la canasta básica fue de un 16% para el bimestre marzo-mayo 2018. Para el relevamiento se consideró desde la segunda quincena de marzo hasta la primera de mayo (desde 18/04 a 20/05) para captar el “efecto corrida”, con subas considerables principalmente en frescos, bebidas y elementos de higiene personal. Respecto de las frutas y verduras frescas, se suma el componente estacional que explica los elevados incrementos. Es decir que, sumado al efecto de la estacionalidad, se agrega el efecto de la devaluación. Si bien es esperable que en el mediano plazo los incrementos de estos productos se modifiquen a la baja para ajustarse a los incrementos promedio del resto de los bienes, no deja de tener un efecto considerable sobre el poder adquisitivo de los salarios.