Semana mundial de la lactancia materna

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La doctora en Ciencias Exactas de la UNLP, Natalia Ranalli, integrante del proyecto de extensión ¿Sabes qué comes?, destaca las ventajas de la lactancia para el crecimiento y desarrollo de los niños

 

Natalia Ranalli, doctora en Ciencias Exactas, integrante del proyecto de extensión ¿Sabes qué comes? e investigadora del Centro de Investigación y Desarrollo  en Criotecnología de Alimentos (CIDCA) UNLP-CONICET-CICPBA, desarrolló un informe sobre los beneficios de la lactancia para salud de los más pequeños, en el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se celebra del 1 al 7 de agosto.

La lactancia materna es la forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables. Además, es una de las formas más eficaces de asegurar la salud de los niños. Prácticamente todas las mujeres pueden amamantar, siempre que dispongan de buena información, del apoyo de su familia y del sistema de atención de salud.

La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses, la introducción de alimentos apropiados para la edad y seguros a partir de entonces, y el mantenimiento de la lactancia materna hasta los 2 años o más.

Si prácticamente todos los niños fueran amamantados, cada año se salvarían unas 820.000 vidas infantiles. Sin embargo, a nivel mundial, solo un 40% de los lactantes menores de seis meses reciben leche materna como alimentación exclusiva.

Distintos estudios han demostrado que, si los lactantes sanos reciben lactancia materna exclusiva, no requieren agua adicional durante los primeros 6 meses de vida, incluso en climas cálidos. La leche materna, que está compuesta por un 88% de agua, es suficiente para satisfacer la sed del lactante. Los líquidos adicionales desplazan la leche materna y no incrementan la ingesta total. Sin embargo, el agua es administrada frecuentemente a los lactantes sin ser indicados por un médico, muchas veces desde la primera semana de vida. Esta práctica se ha asociado con una duplicación del riesgo de diarrea.

Existe abundante información acerca de la leche materna, por lo que es difícil hablar sobre todos los beneficios asociados tanto para el bebé como para la mamá, por ello en esta nota abordaremos dos cuestiones específicas y curiosas: una de ellas es que la leche materna es cambiante y, por otro lado, cuestiones a tener en cuenta para almacenarla de forma segura.

La leche materna cambia en los diferentes momentos y circunstancias para adaptarse a las necesidades del bebé, ¿Lo sabías?

La leche materna es de gran complejidad biológica y su composición puede variar debido a diferentes factores, adaptándose a los requerimientos nutricionales e inmunológicos del niño a medida que éste crece y se desarrolla.

A lo largo del desarrollo del niño: Inmediatamente después de dar a luz al bebé, la madre produce calostro por ambos pechos. Es un líquido amarillo altamente nutritivo y rico en propiedades anti-infecciosas. Podría decirse que las células vivas, inmunoglobulinas y anticuerpos del calostro constituyen la primera inmunización para el niño. Las diferencias entre el calostro y la leche blanca de los días posteriores no sólo son respecto a su aspecto, sino también a su composición, ya que contiene un mayor contenido de grasa y lactosa.

En el calostro se encuentran bacterias ácido lácticas que pueden funcionar como probióticos en los primeros días de vida. Los probióticos según la Organización Mundial de la Salud son microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio a la salud del consumidor. Además, la leche madura contiene una enorme cantidad de oligosacáridos (un tipo de azúcar) que los bebés no pueden digerir ¿por qué? la razón por la que esas moléculas indigeribles están en la leche es para que la bacteria bifidobacterium infantis que se encuentra en el intestino del bebé pueda crecer y desarrollarse impidiendo la acción de microorganismos patógenos.

A lo largo de una toma completa, el lactante recibe un producto dinámico y variable, con características distintas y ajustadas al momento específico en que se encuentra.

Al inicio de una toma, el lactante recibe una leche compuesta fundamentalmente por componentes hidrosolubles (proteínas del suero, factores protectores del sistema inmune, carbohidratos y minerales), esta fracción contiene la mayoría de los factores de protección presentes en la leche; por otra parte, el aumento del contenido energético de la leche al final de la toma, es atribuido al incremento de la concentración de lípidos cuando la mama se está vaciando.

 A su vez, existen variaciones de la leche materna en el día con respecto a la leche producida por la noche y entre mujeres. Todas estas variaciones mencionadas hacen que la leche materna sea un alimento naturalmente diseñado para los bebés.

Es posible almacenar de manera segura la leche materna

La extracción de leche es uno de los elementos claves para la mantención de la lactancia cuando la mamá no está con su bebé, por ejemplo, por cuestiones laborales. Es fundamental que las madres se familiaricen con las técnicas de extracción, conservación y manejo de la leche extraída. Extraerse la leche, ya sea manualmente o con la ayuda de un sacaleches, requiere práctica y su efectividad tiende a aumentar con el tiempo.

La siguiente información se aplica a madres que tienen niños sanos, nacidos a término (no prematuros), que están almacenando su leche para uso en casa (no para uso en hospital). Se deben lavar las manos antes de extraerse la leche y usar recipientes que han sido lavados con agua caliente jabonosa y enjuagados.

Es muy importante rotular la leche con la fecha antes de almacenarla y la cantidad extraída.

Pautas para almacenamiento de leche madura:

 

•             A 25 ºC: de 4 a 8 horas

•             Refrigerada entre 0 y 4 ºC: de 5 a 8 días (al fondo de la heladera, no en la puerta).

•             Congelada:

o             En un congelador dentro de la misma heladera: 2 semanas.

o             En un congelador que es parte de la heladera, pero con puerta separada (tipo combi): 3-4 meses (la temperatura varía según lo frecuentemente que se abra la puerta).

o             En un congelador separado, tipo comercial con temperatura constante de -19º C: 6 meses o más.

¿Qué tipo de envase se debe utilizar?

Si se va a congelar la leche:

-Envases de plástico duro o vidrio aptos para alimentos.

-Bolsas especialmente diseñadas para el almacenamiento de leche materna

A tener en cuenta: debe enfriarse la leche en el refrigerador si será agregada a un envase que ya tiene leche congelada.

¿Cómo calentar la leche?

-Descongelar y calentar la leche bajo agua tibia corriente o sumergiéndola en un recipiente con agua tibia.

-Nunca dejar que la leche hierva.

-Agitar la leche antes de probar la temperatura.

-Nunca usar el horno microondas para calentar leche materna ni descongelarla.

Leche que se ha descongelado: Si la leche ha sido congelada y descongelada, se puede refrigerar hasta 24 horas para usarse después. No debe volver a congelarse.