Si no sabe quién es la presa, la presa es usted

Compartir en:
Los mercados estadounidenses acumulan una baja del 10% desde sus máximos. Algunos bancos reconocidos dicen que los mercados se van a recuperar fuertemente en lo que resta del año, mientras otros de igual reputación aseguran que recién estamos en el comienzo de un feroz desplome. ¿Cómo saber quién tiene razón? Por Sebastian Ortega fundador de South Ventures.

 

Por estos días, los mercados estadounidenses acumulan una baja del 10% desde sus máximos. Algunos bancos reconocidos dicen que los mercados se van a recuperar fuertemente en lo que resta del año, mientras otros de igual reputación aseguran que recién estamos en el comienzo de un feroz desplome. ¿Cómo saber quién tiene razón? Muchos inversores buscan orientación que les ayude a saber si tienen que comprar o vender. 

Entre los inversores, tampoco es fácil encontrar pistas. Siempre que usted compra una acción de una compañía, hay alguien del otro lado que está vendiéndosela a usted. Mientras que usted tiene motivos para adquirirla, alguien tiene motivos para deshacerse de ella. Sin embargo, en el mercado de valores, ambos buscan ganar. Entonces, mientras usted piensa que con esa acción va a ganar, quien se la vende piensa que no lo va a hacer, o incluso va a perder. ¿Cuán seguro está que es usted quien tiene razón y no el otro?

Si usted quiere invertir, más le vale tener una estrategia que le ayude a estar del lado correcto del mostrador, de lo contrario, será presa fácil: gracias a usted los inversores ganadores podrán “comprar barato (de usted) y vender caro (a usted)”, ellos ganan gracias a que usted pierde. 

En el poker existe un dicho: “Si pasados 30 minutos de juego, usted no sabe quién es la presa, probablemente la presa sea usted”, tal como repite Warren Buffett. Y en particular en el mercado de valores, usted arranca con todas las chances ser la presa. Le cuento a continuación. 

Tomando como referencia a las 500 empresas más importantes del mercado de valores, sus acciones crecen un 10% anual en promedio. Para que alguien gane más que ese promedio, alguien tiene que ganar menos que ese promedio (justamente, es un promedio). El dinero que acumula ese 5% de inversores que le ganan a ese promedio, es gracias al 95% de los inversores que, a pesar de creer que pueden ganarles a los mercados, terminan perdiendo. 

Si usted no es experto y toma sus propias decisiones de compra-venta en el mercado, corre con un 95% de chances de perder frente al promedio. Si usted se encontró alguna vez en esta situación, habrá notado que nadie lo invitó a retirarse del juego. Por el contrario, lo habrán alentado a seguir participando. Es que cuanto más dinero aporta este 95% perdedor, más grande es el premio a repartir entre el 5% ganador. Algo así como funciona la lotería, o mejor aún, un casino.

Todo es un gran casino
Desde que tengo uso de razón, las personas han asociado al mercado de valores con un casino, o cualquier otro juego de azar en el que unos pocos ganan gracias su buena fortuna, mientras que muchos otros pierden por carecer de ella.  

Bueno, algo de eso hay. La mayoría de los “jugadores” están permanentemente “apostando” por las acciones que suben de precio, y luego malvendiéndolas si bajan. Pero es entendible. Las bolsas norteamericanas combinadas ofrecen más de 8.000 papeles para comprar o vender. Uno se marea con tantas opciones y tanta información, es imposible conocer a todas en profundidad, y estamos en un mundo donde todo corre muy rápido. Por eso la gente busca atajos, y uno de ellos es mirar el precio al que cotizan los papeles.  

Todo se trata de los precios, y pero los movimientos de precios no se pueden predecir en el corto plazo. Responden a una gran combinación de variables, muchas de ellas aleatorias o desconocidas. Por tanto, si alguien acierta a una suba de una acción en el corto plazo, es probable que se deba más a la suerte que a la genialidad del “apostador”. No es que el mercado de valores sea en sí un casino, pero la mayoría de la gente compra acciones con la misma actitud con la que juega a la ruleta con la esperanza ser algún día aquel a quien le toque un “Pleno al 7”.   

Sin embargo, hay un grupo reducido de personas que son participantes pasivos de este gran juego y son los que, en el largo plazo, obtienen las mayores ganancias. Me refiero a los dueños de los casinos. 

Los ingresos de los dueños no dependen de que salga el rojo o el negro, ni que la tragamoneda le dé el “Jackpot”. Todos los juegos están minuciosamente diseñados para que las probabilidades beneficien siempre a los dueños. Los dueños no van al casino a jugar. Los dueños van al casino a ganar.

Esto lo sé de primera mano. Mi primer trabajo fue una beca de investigación en una laboratorio de informática (LIFIA) en donde había un equipo, con algunos buenos amigos, que se dedicaba a hacer sistemas para máquinas tragamonedas de algunos casinos de Las Vegas, EE.UU. De ellos no solo aprendí la fascinante ingeniería y las estadísticas que subyacen detrás de un simple juego, sino más importante, que nunca en mi vida iría a un casino a intentar obtener dinero de allí. 

En este sentido, sí veo al mercado de valores como un gran casino, donde existe una mayoría de personas jugando a predecir los precios futuros con técnicas similares a la Martingala, que en el mundo de las finanzas se lo conoce como Análisis Técnico, rompiéndose el cerebro o creando sistemas de computación para “hacer saltar la banca” sin siquiera detenerse a pensar que el tiempo pasa y siguen siempre en el mismo lugar. Lo que en realidad no entienden es que si verdaderamente quieren ganan dinero, tienen que pensar como los dueños del casino y no como los jugadores. 

Los dueños de los casinos no buscan acertar el número de la ruleta. No usan una Martingala. No buscan atajos. No arriesgan su dinero en donde tienen más chances de perder que de ganar, o peor, donde ni siquiera conocen sus verdaderas chances. Buscan un sistema que estadísticamente los favorezca a lo largo del tiempo, y no sienten ningún recelo por aquellos que tuvieron una tremenda ganancia fácil e inmediata, como haber comprado un bitcoin a principios del 2017 y verlo multiplicarse por 17 en un año. Si usted quiere ser parte de ese 5% de personas que el ganan al promedio del mercado, no piense cómo jugar mejor a la ruleta. Piense cómo ser el dueño del casino. Bajo ninguna circunstancia mezcle el juego con el negocio.  

En estos días ví fuertes cruces en las redes sociales donde analistas de todos los colores se peleaban por adivinar para dónde se dispararía la bolsa brasileña luego de las elecciones presidenciales que se dieron el pasado domingo. Para ellos, un 2% arriba o un 2% abajo al día siguiente, determinaría quién sería el ganador de las predicciones, sin embargo, se olvidan que desde el momento en que entran en esa discusión, están pensando como los jugadores de un casino, y no como los dueños. 

En lo particular, desde el fondo GRIT compramos participaciones del ETF de Brasil (EWZ) para ser parte del crecimiento del país en las próximas décadas. Independientemente del lado para el que fueron las acciones el lunes, me preocupa pensar que hay gente que hoy le confía dinero, ahorros, o lo que fuera, a personas que todavía prometen ganar con la Martingala. 

“El tiempo es el mejor amigo de los negocios maravillosos y enemigo de los mediocres” - Warren Buffett.

Hasta la próxima!