“A estos heteros les tenemos que ganar…”


Si bien las sociedades van cambiando y de a poco se han comenzado a rever ciertas prácticas de género, no podemos negar el aporte de los diferentes movimientos de mujeres, Gay y Trans, el ámbito del deporte no es ajeno a una parte de la sociedad que resiste y bajo los mandatos del “folklore” no mira lo que sucede alrededor y mantiene clausurado temas tan necesarios a abordar como la homosexualidad.

Este lugar es uno de esos espacios donde aún se mantienen aferrados pensamientos machistas de la sociedad, esa que mira diferentes a los atletas homosexuales. Ese tabú del que se prefiere no hablar, ocultar, tapado por preceptos inculcados desde tiempo remotos, de a poco comienzan a darle lugar a algunas voces de distintos deportistas que visibilizan y ponen sobre la mesa el tema de la homosexualidad en el deporte.

“Alguna vez un rival me dijo “Levántate no seas maricón” luego de haber recibido un golpe en mis genitales y quedar tendido dentro de una cancha de fútbol”, cuenta Gastón Churrupit, ex arquero del ascenso, hoy profesor de filosofía e integrante del equipo profesional de trabajo de Wake Up, que  “A raíz de aquello me surgieron preguntas como ¿autopercibirse marica era un sacrilegio? ¿Qué aspectos de lo sagrado estaba profanando? ¿Puede llegar una persona que se autopercibe homosexual a ser ídolx?, siempre en el contexto de nuestra cultura, esa que enaltece las “virtudes heteros”, donde la homosexualidad, se ve  como una debilidad”. Empezar por preguntarse, es de los primeros pasos que cada uno puede hacer para deconstruirse.


Facundo Imhoff es jugador profesional de Vóley y campeón con la selección argentina en los Juegos Panamericanos de Lima 2019. Es el primero de nuestra elite deportiva en asumirse abiertamente homosexual y nos cuenta su experiencia: “Lo que más me incomodaba antes era el hecho de cómo se referían al gay como modo de burla, discriminación o debilidad. En la concepción del deporte masculino hipermachista no puede haber un gay que cumpla con los parámetros que la sociedad espera”. Esto que marca el actual jugador del Raision Loimu de Finlandia, continuamos viéndolo en la actualidad, aunque podemos decir que hoy la homosexualidad en el deporte es un debate ya instalado y con mucho por reflexionar.

El tema va ganando visibilidad dentro del deporte, el ámbito más machista que queda por deconstruir. Pero, ¿por dónde arrancar? La licenciada en Sociología Florencia Jaen, también parte del equipo profesional de trabajo de Wake Up, nos puntualiza que “La ausencia de medidas claras que tiendan a desalentar actitudes de discriminación u homofobia y la carencia de actividades vinculadas a la formación que aborden el tema desde una perspectiva de igualdad, respeto y no discriminación fomenta la reproducción de una estructura de poder basada en conceptos machistas que ejerce su poder y dominación. Visibilizar que en el fútbol existe la homosexualidad, que la misma se encuentra en la oscuridad y vincular esto último a  la problemática de la violencia machista resulta un buen punto de partida”.

Cuando la problemática no está sobre la mesa, es muy difícil poder revertir algo impuesto por años en la sociedad, tal como lo marca Facundo en su experiencia en el Vóley rumano: “En general no he padecido ninguna situación, aunque tal vez la más incomoda fue el comienzo de mi experiencia en Rumania, con una sociedad bastante atrasada en aspectos de inclusión, donde a mis compañeros de equipo le costó aceptarlo unos 15 días, pero después relajaron y hasta se terminaron volviendo activistas y defensores de colectivo. Esa incomodidad que ellos tenían hacia mí no la atribuyo a una discriminación , sino a la ignorancia sobre la cuestión”, en un claro ejemplo de que si uno se lo propone, se informa, escucha y abre la cabeza dejará en el camino aquellas imposiciones de una antigua sociedad que queda en evidencia su caducidad.  

Otro de los puntos en lo que se coincide para un verdadero cambio es la Educación Sexual Integral y la perspectiva de género como puntos de partida en las nuevas generaciones, y en las viejas ¿por qué no? “El deporte, sobre todo el masculino, es el ámbito más machista que queda en la sociedad argentina y le cuesta deconstruirse. La solución para erradicar el machismo del deporte es la ESI, hablar del tema y no fomentar ese silencio cómplice que se ve en el fútbol masculino actual, porque para lograr naturalizar la homosexualidad en el deporte hay que hablarlo, ponerlo en debate y educar a las nuevas generaciones”, marca Imhoff sobre la necesidad de un abordaje integral para que la homosexualidad deje de ser un tabú.


Es necesario que el Fútbol Masculino, ámbito donde reina la discriminación justificada en la cultura del tablón, sea quien trabaje para encontrar mayor tolerancia e igualdad. El psicólogo Martín Wior Gdud, integrante del Área Socio deportiva del Club Estudiantes de La Plata y también parte del equipo profesional de Wake up, trabaja con los juveniles para que comience a cambiar lo que estamos planteando. “Dentro del ámbito deportivo, es imprescindible poder contar con una herramienta como la ESI y la perspectiva de género a fin de poder visibilizar estas temáticas, poder abordarlas y trabajar en función de la tolerancia y el respeto por la diversidad tanto para jugadores, cuerpos técnicos, dirigentes (y ojalá llegue el momento que ésta les llegue a los hinchas). En el contexto de ASPO llevamos adelante con algunas categorías un taller de género y deporte donde se abordaron el rol del varón, sus privilegios, el lugar que ocupa en la sociedad como tal, los micromachismos, la diversidad y el otro, son pilares fundamentales para que el futuro del futbol (y la sociedad) pueda ser distinto, más tolerante con el que no es igual a mí”.

Tal vez una pequeña muestra de que la mano puede comenzar  a cambiar en el deporte en general, y en el fútbol en particular, fue la situación que se dio en Estados Unidos con el ex futbolista Landon Donovan, cuando retiró del campo de juego a sus dirigidos del San Diego Loyal, luego que Collin Martin, reconocido homosexual, fuera víctima de homofobia. El agravante, su colega rival Rick Schantz, minimizaba el incidente justificándolo como “cosas del fútbol”. Lo único que logró el DT rival fue maximizar su irresponsabilidad como cabeza de grupo al avalar los insultos homofóbicos de uno de sus jugadores.

“¿Podríamos imaginar una práctica en donde las identidades sean respetadas, la presencia del distinto y la distinta no sea un peligro, un camino en donde la humanidad se amplié?”, se pregunta Gastón Churrupit. Seguramente no sepamos si esta transformación lleve meses, años o décadas, pero el camino hacia la igualdad está comenzando a transitarse. No tengo dudas de que llegarán tiempos donde el machismo y la violencia homofóbica dentro del deporte serán rasgos de generaciones pasadas que irán quedando enterradas como todo aquello a lo que ni queremos, ni vamos a volver.