Y ya no hay goles que den de morfar


Y cuando te pregunten qué tan grande es Maradona, solo tenes que contestar: su muerte frenó al mundo, como cuando aparecía en algún lugar. ¿O acaso alguien sabe cuál fue la variación del dólar durante esta semana? ¿O qué fue de la vida de Soledad Acuña? ¿Alguien sabe si Kicillof o Larreta hicieron algo en estos días?

Perdón si estabas esperando que hoy hablemos de política, sí lo vamos a hacer, pero muy de costado. La estrella hoy, como siempre, es Diego.

No tengo anécdotas con él y nunca lo crucé, es más, me queda la espina de no haberlo visto en una cancha (es muy cómico, vi un par de veces a Messi y no al tipo que más feliz nos hizo con una pelota). Sinceramente, nunca le di mucha bola (todo lo contrario con Bilardo, que lo amo fuerte) y, así y todo, cada aparición suya eclipsaba mi vida como la de todos (hay gente que tiene ese imán, ¿viste?). Quizás en estos días te haya pasado lo mismo que a mí, que ante cada interpelación de alguien sobre las cosas que hizo dentro y fuera de la cancha, sólo me salió contestarle con una sonrisa en la cara “Es Maradona”. Sí, en presente, perdón, pero no me permito usar el pasado.

Es innegable el fenómeno “D10s”, aun hasta para sus detractores. Por eso, desde nuestro humilde lugar, trataremos de hacerle un homenaje. Apelando a una metáfora futbolera, los que nos marcan de cerca saben que una vez por mes nuestro equipo de newsletters mete un espacial (en octubre fue sobre la “pandemia” y en noviembre sobre la “violencia”). En diciembre será sobre Diego Armando.

Como es costumbre, trataremos de abordarlo desde la literatura, desde la economía, desde las sociedades futuras, desde el deporte, desde el feminismo y hasta desde lo social. Por eso te invitamos a suscribirte al final de este news (apuntale a la placa multicolor que está abajo  de todo). Esperamos que te gusten.

Te dije que hoy íbamos a hablar poco sobre política, me lo reservé para el párrafo final: los que hace unos meses no creían en la pandemia y convocaban a diferentes marchas en medio del pico de contagios, hoy se horrorizan por ver una multitud despidiendo al “Pelusa” y utilizan hasta los golpes más bajos para justificarse. Sépanlo, son patéticos. Sépanlo, su labor política es más importante en Twitter que en la sociedad.