Caballeros, con ustedes: “El Huracán”


Por Rodrigo Romero Bazterrica

Quizás haya explotado el mundo en estos días y no me di cuenta, pero a mí me llamaron la atención dos temas. Por un lado, el cambio generacional que se vino en la política y, por el otro, lo sucedido con “Chano” de Tan Biónica.

 Sí, ya sé. La semana pasada no escribí nada. No me hice el boludo, solo que iba a tener que mandar un news un sábado a la mañana hablando del cierre de listas que se produjo el domingo a la madrugada e iba a terminar haciendo tiro al pichón… como hicieron varios. Innecesario. Creo que tenemos que empezar a aprender que si no tenemos nada que decir, mantener el silencio siempre es una buena salida.

En fin, como dijo Beto (a partir de ahora y, gracias al Papu Gomez, voy a llamar así al presi) el cierre de listas fue con todos, todas y todes adentro y con algunos, algunas y algunes afuera. Con un panorama mucho más claro y consolidado anduvo el cierre de listas del oficialismo, mientras que la oposición anda a los tiros cada media hora.

En ese contexto, me quedo con un par de cuestiones: para sasear el morbo personal, banco a este Manes que va por el pelado…  Por el otro, aplaudo de pie el cambio generacional que hubo en las listas. No solo en la ciudad de La Plata, sino en la política en general. A muchos y muchas las conozco de la facu, de la vida, del día a día. Banco fuerte ente esta irrupción de las, los y les pibes.

De política, no mucho más por decir. Vayamos al otro tema que sacudió al país: el balazo al Chano para frenar su brote psicótico o lo que fuera que tuvo.

Partamos de la base que nadie va a salir bien de esta cuarentena. Ni vos, ni yo, ni el Chano, ni los miles de chanos y chanas que hay dando vuelta y que realmente la cuarentena sirvió para potenciarles varios problemas de salud.

Sin ir más lejos, yo me llené de canas y engordé como 10 kilos. Puedo hacerme el boludo y no verlo, pero la cuarentena hizo lo suyo conmigo. Ni que hablar en los casos como el de Chano o aún en esos casos más border.

A fines del año pasado, allá por noviembre, desde #MundoDiagonal (te invito a suscribirte acá) nuestro newsletter, donde abordamos desde una mirada distinta todo lo que acontece en la ciudad de las diagonales, hablamos sobre cómo la cuarentena y las redes sociales nos invadieron con discursos que rozan la positividad tóxica y promocionan el soltar los problemas o las emociones negativas. Somos parte de una sociedad donde es un desvalor no “sentirse bien”.

Gracias al trabajo de Tati Miculán, nos propusimos investigar y diagonalizar la salud mental. Salió “Esta bien sentirse mal”. En ese momento, vaya a saber en qué andaba el Chano. Surgió de diferentes situaciones que uno fue viviendo a lo largo de la cuarentena de gente mucho más cercana y que no era famosa.

Como decía un tuit que leí por ahí: “Si para calmar al Chano adentro de un barrio privado le metieron un tiro, en vez de llamar al SAME, imagínense lo que hacen con los pibes adictos en los barrios”. Me pareció de lo más crudo y esclarecedor que leí por estos días.

Okay, nos permito reírnos 3 segundos de la situación (no voy a ser sommelier de actitudes), pero pasado ese lapso de tiempo, también te invito a repensar, a repensarnos. A poner sobre la mesa esas situaciones de mierda que hay en todas las familias y hablarlas sin vergüenza.

O ¿acaso no conoces a un amigo que esté internado por elecciones de vida como la del Chano, o no conoces una familia destrozada por esto mismo? ¿Acaso no conoces al hermano de algún amigo que la está pasando mal? ¿O nunca hablaste con un conocido de lo difícil que le fue ir a buscar a su mamá o papá y llevarlo por la fuerza a internarse? Decime si en todos los casos, lo primero que aparece no es la sensación de vergüenza para hablarlo.

Digo, y si en vez de estigmatizar y de señalar, tratamos de corrernos y ver que, en definitiva, no es ni más ni menos que una persona enferma pidiendo ayuda con los únicos recursos que tiene. Que solo es una persona enferma (te puedo asegurar que es dificilísimo poder verlo, pero no es ni más ni menos que eso). Que ante esos momentos de quiebre que uno tiene (porque alguien así detona completamente las relaciones con el entorno), respiramos profundo y volvemos a lo básico: es solo una persona enferma.

Un equipo del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) y la Universidad de Harvard realizó una encuesta a 10.053 personas en Argentina, durante la primera semana de cuarentena, para medir las reacciones afectivas tempranas en personas adultas. Las personas encuestadas mostraron síntomas sustanciales de ansiedad y depresión, más aún, el 33% informó posibles síndromes depresivos, y el 23% posibles síndromes ansiosos. 

Pasados los 2 meses de aislamiento en Argentina, el mismo equipo realizó otra encuestaDe las 3.617 personas que participaron, casi la mitad (45,6 %) tenía síntomas de depresión, debida sobre todo a la fatiga mental y la soledad. Una de cada cuatro personas (27 %) sufrió ansiedad, especialmente debida a la incertidumbre y el encierro.

Estos resultados son muy importantes para entender el rol que tiene el paso del tiempo en la salud mental durante la cuarentena. Entre una semana y 2 meses, la cantidad de personas deprimidas aumentó en un 50 %.

Imaginate si a eso le sumas la incertidumbre de saber si vas a salir vivo o no de esta pandemia. Imaginate si a eso le sumas la muerte de alguien cercano. Imaginate si a eso le sumas toda una enfermedad de base.

En fin, llámese Chano, Maradona, Pity Alvarez, Matías Ale, Claudio, Gisell, o pindonga, por fuera del morbo mediático y de la banalización de la vida en streaming, no dejan de ser personas que padecen una enfermedad.

#BonusTrack
Si de pedo tenes el culo de no padecer nada toda esta situación de la que hablamos, en el envío de hoy, te invito a ver un programa del que nadie habla y que es sumamente interesante: Seres Libres, de Gastón Pauls (todos los lunes a las 22hs por Crónica)… paaaaaaa que hay que tener pelotas/ovarios para hacerlo, para sentarse y contar tus problemas y hasta para mirarlo.