Con la camiseta correcta


Por Jerónimo Salinas

Alguna vez Lionel Messi, Javier Mascherano y compañía, con el pedido explícito del técnico con mayor compromiso social y una lealtad a la patria intachable, el Señor Alejandro Sabella, fueron las caras visibles del seleccionado argentino de una de las tantas campañas que llevan adelante las organizaciones de los derechos humanos en pos de la restauración de la identidad.

El 24 de marzo de 1976, sin dudas, fue una fecha que cambió la historia argentina. El golpe genocida de aquel otoño se llevó un pedazo pueblo que jamás devolvió. Abuelas, Madres, HIJOS y NIETES, entre otros, han formado un equipo que resiste y mantiene la memoria intacta de los 30 mil desaparecidos.

Argentina es un país atravesado por el fútbol, en el que el resultado del equipo del cual sos hincha, un 99.9% de las veces condiciona para bien, o para mal, el resto de la semana. Mirá si será importante en nuestro país dicho deporte, que los propios hijos de puta de los militares aprovecharon el Campeonato Mundial de 1978 disputado en el país, para llevar adelante su macabro plan de los centros clandestinos, mientras casi la totalidad de la gente tenía los ojos puestos en el verde césped de los campos de juego. Fueron más de 50 las personas que desaparecieron mientras se desarrollaba el mundial en nuestro país.

En aquella oportunidad, la selección, seguramente sin quererlo, terminó beneficiando los intereses del equipo de los malos, con triunfos como la goleada histórica frente a Perú 6 a 0, con la visita siniestra de Videla en el entretiempo a los dirigidos por Marcos Calderón. Aquel triunfo le permitió a los albicelestes llegar a la final donde derrotarían a Holanda por 3-1, aunque la máxima figura de los países bajos, Johan Cruyff, había decidido no ser cómplice del certamen ecuménico organizado por militares que estaban desapareciendo, matando y torturando personas.

Una de las primeras imágenes de la camiseta argentina cercana a alguna causa de derechos humanos llegó de la mano de Maradona (¿quién si no?). Cuando llegó a la dirección técnica del seleccionado, fue quien comenzó a darle visibilidad a las Abuelas de Plaza de Mayo, en apoyo a la candidatura del Premio Nobel de la Paz, en las eliminatorias previas al mundial de Sudáfrica de 2010. Algunos años más tarde, el SEÑOR Sabella encabezó el acompañamiento a las Abuelas en su búsqueda incansable de los nietos y nietas, junto a las máximas figuras del plantel, dándole aun mayor relevancia a la campaña que todavía busca resolver la identidad de muchas personas.

Los refuerzos más resonantes en esta oportunidad fueron River y Boca, que dejaron la rivalidad de lado para jugar juntos en este equipo que no distingue de camisetas. “Trabajar esta iniciativa junto a Boca Juniors, sin dudas tendrá mayor repercusión, pero este trabajo se viene realizando desde hace tiempo en varios clubes”, asegura Rodrigo Daskal, sociólogo y presidente del Museo de River, tras la campaña de convocatoria a familiares de socios desaparecidos en el último Golpe Genocida.

“Es importante que los clubes se involucren porque el fútbol atraviesa por completo a nuestra sociedad y es hora que los clubes de fútbol lleguen a sus hinchas, socios y directivos con un mensaje en defensa de los derechos humanos, y también para ayudar en esta pelea hermosa de Abuelas a seguir encontrando a los nietxs que faltan”, plantea Daniel Cajade, de la Fundación de Estudiantes de la Plata, en la previa de las actividades que realizó el club en apoyo a la causa, plantando un árbol, y donde se hicieron presentes directivos de la institución acompañados por Pablo Díaz, sobreviviente de la Noche de los lápices e hincha de Estudiantes, junto a Leonardo Fosatti, en representación de Abuelas de Plaza de Mayo.

Por su parte, Daskal cuenta su experiencia con los socios de River donde “La iniciativa de River se da por decisión política, previamente charlada con los socios del club. Las únicas trabas que hemos encontrado es el paso del tiempo y falto de registro, porque de parte de los familiares hemos conseguido una excelente repercusión de anécdotas, fotos e historias de la relación que tenían los socios y socias”. El club de Núñez dio a conocer la historia de Eduardo Gabriel Horane (socio número 2-301349-5), Pablo Enrique Fernández Meijide (socio número 2-026020-3), Mauricio Alberto Poltarak (socio número 2-040199-1), Alejandro Alfredo Goldar Parodi (Socio número 2-026535-3), Carlos Noriega (socio número 2-011822-9) y Pablo Horacio Galarcep (socio número 2-023184-0)

El partido perdió varios hinchas y socios de los clubes, pero también faltan futbolistas que desaparecieron en el camino como Raúl Bru, Luis Ciancio, Ignacio Cisneros, Ricardo Cuesta, Ricardo del Rio, Daniel Favero, Pedro Frías, Alberto Garbiglia, Juan Carlos Luna, Carlos Manfil, Gustavo Olmedo, Francisco Pana, Hugo Penino, Rodolfo prestipino, Antonio Piovoso, Eduardo Requena, Carlos Rivada, Ernesto Rojas y Heldy Santucho. En representación de ellos y de cada uno de los 30 mil desaparecidos, todos los equipos de primera división y algunos de otras categorías se sumaron a la conmemoración de los 45 años del golpe genocida.

Aún queda mucho partido por jugar y es importante que cada día seamos más en el equipo de la Memoria, Verdad y Justicia, para que el equipo de los malos, de los genocidas, de los hijos de puta, termine perdiendo por goleada. El fútbol atraviesa nuestra sociedad y deja evidencia de nuestro accionar, muchas veces irracional, pero con la convicción de defender mis colores, los colores de esta gran lucha. Los colores de la camiseta correcta.