Con la camiseta más puesta que nunca


Por Jerónimo Salinas

Los clubes siempre han sido un factor fundamental de contención y protagonistas excluyentes cuando se habla de compromiso social, pero esta vez quienes quedaron contra las cuerdas fueron ellos. ¿El rival? el mismo con el que se enfrentan a diario trabajadores esenciales de la salud y con el que la población mundial convive desde hace meses: el COVID-19.

La pandemia afectó a todos los sectores y los deportes no estuvieron exentos de este golpe durísimo, principalmente desde lo económico. Los clubes vacíos, sin movimiento, sin una pelota recorriendo algún gimnasio, parecen una postal apocalíptica, pero no es ni más ni menos que la realidad que les tocó vivir en este 2020.

Siempre dispuestas a dar una mano, hoy las diferentes instituciones deportivas son quienes requieren de ayuda para poder mantenerse en pie. En algunos casos, los socios y socias con un gran esfuerzo, y en otros, la Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) propinada por el Gobierno Nacional, fueron vitales para poder mantener las necesidades básicas cubiertas.

En el caso de Universitario, uno de los clubes más grandes que tiene la ciudad de La Plata, necesitó de ambos aportes, tal como nos contó su presidente Marcelo Galland “En líneas generales y gracias al aporte estatal ATP hemos podido cumplir todos los meses con los salarios tanto del club como del proyecto educativo, colegio y jardín, pero también fue fundamental la presencia de los socios que gracias al amor que tienen por el club, la gran mayoría continuó pagando la cuota social”.

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