Con la camiseta más puesta que nunca


Por Jerónimo Salinas

Los clubes siempre han sido un factor fundamental de contención y protagonistas excluyentes cuando se habla de compromiso social, pero esta vez quienes quedaron contra las cuerdas fueron ellos. ¿El rival? el mismo con el que se enfrentan a diario trabajadores esenciales de la salud y con el que la población mundial convive desde hace meses: el COVID-19.

La pandemia afectó a todos los sectores y los deportes no estuvieron exentos de este golpe durísimo, principalmente desde lo económico. Los clubes vacíos, sin movimiento, sin una pelota recorriendo algún gimnasio, parecen una postal apocalíptica, pero no es ni más ni menos que la realidad que les tocó vivir en este 2020.

Siempre dispuestas a dar una mano, hoy las diferentes instituciones deportivas son quienes requieren de ayuda para poder mantenerse en pie. En algunos casos, los socios y socias con un gran esfuerzo, y en otros, la Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) propinada por el Gobierno Nacional, fueron vitales para poder mantener las necesidades básicas cubiertas.

En el caso de Universitario, uno de los clubes más grandes que tiene la ciudad de La Plata, necesitó de ambos aportes, tal como nos contó su presidente Marcelo Galland “En líneas generales y gracias al aporte estatal ATP hemos podido cumplir todos los meses con los salarios tanto del club como del proyecto educativo, colegio y jardín, pero también fue fundamental la presencia de los socios que gracias al amor que tienen por el club, la gran mayoría continuó pagando la cuota social”.

A pesar de que todo es cuesta arriba, en Universitario nunca olvidaron el rol que cumplen y desde hace más de cuatro meses ayudan a los que más lo necesitan con ollas populares. Llevan más de 4.000 viandas entregadas, aportando y estando a la altura del momento. A raíz de esto, Galland les agradeció a “todos los trabajadores y trabajadoras del club que han realizado un esfuerzo enorme por mantener toda la estructura del club”.

Esta pandemia puso contra las cuerdas al emblemático club Universal, pero con la ayuda de los trabajadores y sus socios, pudieron levantar la situación que acarreaban desde antes de la pandemia. “Nosotros nos adelantamos y gracias a una campaña en la que visibilizamos las condiciones del club, logramos que la familia de socios y socias acompañen. A través de bingos, colectas solidarias y venta de barbijos, empezamos a sacar adelante al club”, nos indicó Ignacio Rossi Vibbot, uno de los encargados del sector de prensa de la institución.

“Sacamos adelante la situación difícil Universal a través de la comunicación. Con distintas campañas, la gente del club entendió la importancia del pago de la cuota y nosotros le ofrecimos hasta de ir en bicicleta a las casas para cobrarles”, concluyó con cierto tono de alivio tras el oxigeno que fue el aporte de todos para poner nuevamente de pie a un grande.

La situación de Hogar Social deja a las claras que esta pandemia no hace excepciones ni otorga privilegios, ya que uno de los clubes más grandes de Berisso se la rebusca para poder estar al día. Así nos lo cuenta el histórico basquetbolista nacional, hoy en su rol de dirigente, Leonardo Zanassi. Explica que “la situación del club es difícil porque tuvimos que cerrar, se perdió todo el movimiento de socios y socias que había. Los servicios hay que seguir pagándolos, los tenemos al día, pero cada vez se hace más difícil”.

 “Menos del 20% de los socios pudo continuar pagando la cuota societaria, por eso estamos viendo algunos protocolos para poder comenzar a hacer actividad física al aire libre”, asegura Zanassi. A su vez agregó que: “Nos fuimos adaptando a lo que va habilitando el gobierno para poder generar movimiento en el club para poder reactivarlo. Tenemos la esperanza de volver de a poco a la actividad”.

Además de los clubes, el apoyo de las federaciones fue fundamental durante todo este tiempo y la Liga Amateur Platense Futbol también acompañó a las instituciones desde donde pudo, tal como indica Fernando Bossi, encargado de coordinación de los clubes y la comunicación: “Al principio de la cuarentena se articuló un trabajo con los distintos estamentos de seguridad acompañando a los clubes con rondines, ya que al estar desiertos sufrían robos y daños en sus instalaciones difíciles de costear en este contexto”.

No solo quedó ahí el aporte institucional, sino que también, en su rol social, se puso a disposición de los clubes organizando bingos para el 14 y 15 de noviembre con la intención de palear las situaciones económicas. “Hay algunos clubes que están mejor que otros, pero todos han aportado. Por ejemplo, ADIP ha hecho hasta campañas de vacunación. Mientras que los que están bien emplazados en los barrios como CRIBA han aportado su granito de arena con ollas populares y colectas de ropa”, concluyó Bossi.

Los clubes siempre fueron fundamentales para dar respuestas a quienes más los necesitan, hoy son ellos quienes necesitan una mano. La pandemia dejó en claro que este es un partido que se saca adelante con el aporte de todos los sectores: las diferentes familias que le dan vida a las instituciones, sus trabajadoras y trabajadores, sus dirigentes, las asociaciones y por sobre todo, un estado municipal, provincial y nacional presente.