¡Cuidado! Troll a la vista…


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Entramos en la fase de la “Blackmirrización” de la política. Sí, ya sé que no existe esa palabra, tampoco existe la “Westworldización” de la política, pero el ejemplo de ambas series nos sirve para marcar algo que vino para quedarse. Por el Licenciado Rodrigo Romero Bazterrica

Entramos en la fase de la “Blackmirrización” de la política. Sí, ya sé que no existe esa palabra, tampoco existe la “Westworldización” de la política, pero el ejemplo de ambas series nos sirve para marcar algo que vino para quedarse.

A raíz de un video que se viralizó en redes sociales en los últimos días, una persona que mientras maneja (sin barbijo y sin cinturón) le va hablando a un celular y despotrica contra el país, el gobierno de Alberto Fernández y varias cosas más que no resisten análisis alguno, es que me propuse incorporar el concepto de la “Blackmirrización” de la política. Sí, ya sé que no existe esa palabra, tampoco existe la “WestWorldización” de la política, pero el ejemplo de ambas series nos sirve para marcar algo que vino para quedarse y de lo que tenemos que estar muy atentos como sociedad.

Comencemos con un poco de historia moderna y en una improvisada línea de tiempo tratemos de buscar el inicio de algo que todos conocemos: los trolls. Qué son, cómo se mueven, qué buscan, son algunas de las preguntas que ya tienen respuestas, pero que no están de más volver a contestarlas ya que el concepto mutó como en los mejores capítulos de Black Mirror, de Westworld, o hasta de la icónica Matrix de las ahora hermanas Wachowski.

Los trolls, los usuarios falsos, o cómo te guste llamarlos se mueven en manada y suelen tener roles preponderantes a la hora de la configuración de lo discursivo en el ámbito digital. Suelen generar tendencias, suelen direccionar conversaciones, suelen proponer enemigos e ir por ellos, suelen copar la parada para tratar de instalar un pensamiento único. Siempre de malos modos y reproduciendo la misma lógica discursiva: la dicotomía entre los vagos que no quieren trabajar y reciben asistencialismo del estado y ellos que son los que se rompen el alma por el país.

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