Desde la tierra de los Charly García y de los L-Gantes, también…


Por Rodrigo Romero Bazterrica

Y el argentino promedio conoció a Elegant… o L – Gante, como lo conocía la otra parte de la Argentina y el mundo. Ese argentino o argentina promedio del que ya hemos hablado en estos envíos y el que, asombrosamente, está atravesado por una doble moral increíble. O sea, ese argentino promedio que, por un lado, se pregunta quién es este negrito, pero, por el otro, lo baila en un cumple de 15 o casamiento.

Esa parte de la sociedad argentina que desde lo discursivo anula, invisibiliza, discrimina, descubrió a L-Gante y a una generación de pibas y pibes que están poniendo el mundo patas para arriba. Y le molesta, por su incapacidad por no haber podido hacerlo.

Como un posteo que vi estos días en el Instagram de Revista Sudestada: El lenguaje inclusivo era amplio y se practicaba con regocijo y nadie se fijó si en la Real Academia aceptaban el “trolo, torta, trabuco, comilón, tijereta, marimacho, mariposón, tragasable, trava, machorra, plumita, etc.”. Esos calificativos eran muy bien pronunciados porque eran dolorosos y discriminatorios y “el otro” se lo buscó. Y un día, alguien dijo que la diversidad sexual es un hecho, una condición, una elección y se hizo la Ley de Identidad de Género. ¡Ay! ¡¡Y ahora!! ¿Qué hacemos con los calificativos? ¿Cómo ofendo? ¿Cómo discrimino? Ah, ya sé… Me burlo de la E y sigo siendo homofóbico camuflado de lingüística ortodoxo.

Les molesta que les pique el culo, les molesta que su hijo con todos los dientes radiantes y derechos tenga las mismas condiciones que un pibe carenciado. Porque, en definitiva, el Plan Conectar Igualdad habla de eso. De igualar las condiciones. De ponerte a prueba. De darle una oportunidad a ese 50 % de pibes pobres que hay en el país. Y no solo celebro el proveer un dispositivo electrónico para que los y las pibas puedan desarrollar sus capacidades, también celebro algunas iniciativas como las que están llevando adelante diferentes municipios de PBA (Moreno y Lomas de Zamora son algunos ejemplos), brindando wifi e invirtiendo para que todos puedan acceder a una conexión de internet. Aplaudo que haya municipios pensando en clave de “inclusión digital” y buscando garantizar internet en espacios públicos tales como plazas, unidades sanitarias, escuelas, bibliotecas populares y lugares para la tercera edad.

Quizás sea mi espíritu sagitariano, que me hace ver siempre el vaso medio lleno, y en donde ese y esa argentina promedio ven a las computadoras del Conectar Igualdad como unas computadoras de mierda que solo sirven para jugar a los jueguitos, yo veo a L-Gante… que con esa misma computadora y un mic de $1000 creó un tema y un video (L-Gante RKT) que ya tiene más de 190 millones de visitas en YouTube. El dato: fue subido apenas hace 8 meses.

Quizás también sea mi espíritu sagitariano el que me haga tratar de acercarme y ver de qué va el fenómeno de L-Gante y de varias pibas y pibes más. Tratar de ver a quién le habla, qué le dice, cómo se lo dice.

Por qué si de algo estoy seguro es que a alguien le está hablando y, precisamente, lo interpela desde el lenguaje y desde la cultura 420. Quizás le está hablando a su hijo señora/señor promedio. En todo caso, como no tuvo la capacidad de darle otra finalidad a la computadora de mierda que el Gobierno le dio a su hijo o hija, tampoco tenga la capacidad de empatizar con lo que expresan las canciones de estas nuevas generaciones.

Y vaya que incomoda y molestan las cosas que dicen las nuevas generaciones, y ni hablar de las formas: en la calle, pintados, en bolas, con una compu, en el barrio, en la plaza… y ahí van ellas y ellos. Los Sub20 hablando y consiguiendo cosas. Anota: la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo y Plan de los 1000 días, la Ley del cupo laboral Trans, que vuelva Conectar Igualdad, el plan Qunitas (el creador de los kit era un pendejo de 25 años). Es tanto lo que molesta que hicieron suspender un programa como el Qunitas, que era profundamente revolucionario, achicaba la brecha de desigualdad social y aseguraba el bienestar en la salud del recién nacido y de las madres, y lograba dignificar la situación de miles de familias por año.

Sé que te molesta, pero a las madres de bajo recursos les llegaba un portabebés, una cuna, indumentaria para el bebé y para ellas, elementos de cuidado e higiene (termómetro digital, toalla y toallón, babero y cremas, entre otras cosas), ropa de cama, juguetes, una guía y el kit de viaje. Además, en el botiquín de medicamentos esenciales de Remediar se distribuía Ácido Fólico, una vitamina que ayuda a crear nuevas células y es esencial para el desarrollo del sistema nervioso del bebé y que, según estudios internacionales, demostró que su administración a todas las mujeres en edad reproductiva disminuye el número de casos con anomalías congénitas.

Perdón, quizás en el país estén pasando muchísimas cosas como para que gastemos esta mañana escribiendo y hablando de L-Gante y de una generación de pibas y pibes que están poniendo patas para arriba todo. Pero me pareció por demás interesante venir a decirte que en donde vos encontrás quejas y trabas, hay una generación de pendejos y pendejas que encuentran oportunidades para resignificar su vida.

En fin, sommelier de todo… no seas choto/a y empatizá. No sea cosa que la metáfora “L-Gante” se tome unas vacaciones, estudie 3 carreras diferentes y los haga quedar como unos monos con teclado.