Desigualdad de género en el mercado laboral


Por Julia Galizzi

En argentina, al igual que en el resto de Latino América, las mujeres enfrentan mayores restricciones que sus pares los hombres para insertarse en el mercado laboral, y lo que es más preocupante aun, es que enfrentan mayores restricciones tan solo para iniciar la búsqueda de empleo.

Las variables que se utilizan generalmente para describir el mercado laboral son 3: la tasa de Actividad, la tasa de Empleo y la de Desocupación, y en cada una de estas variables se manifiestan diferentes problemas asociados con la discriminación y la desigualdad.

Tasa de actividad:

Si miramos la tasa de actividad femenina vemos que aún persiste la desigualdad de género en la participación en el trabajo de las mujeres respecto de la de los hombres: la cantidad de mujeres en el mercado laboral es menor que la de los hombres. Según las últimas estadísticas del INDEC, la tasa de actividad de los hombres esta por encima de la de las mujeres en más de 10 puntos porcentuales (41,2% vs 58%) y, si tomamos en cuenta la franja etaria, esta tasa de actividad es aun más baja para las mujeres menores de 29 años (29,8%).

Esto ocurre básicamente en las mujeres de más bajos recursos, y aquí es donde entra a jugar un rol fundamental las tareas de cuidado.

La escasa infraestructura pública en lo que es jardines maternales obliga a que las mujeres que no pueden pagar el servicio privado no tengan otra posibilidad que quedarse al cuidado de sus hijos, viendo afectada su posibilidad de desarrollo futuro ya sea porque deben abandonar sus estudios formales o sus trabajos, los dos principales ámbitos de inserción social. Esta brecha deja a las  mujeres frente a una gran desventaja respecto a la igualdad de oportunidades con los hombres.

Las tareas de cuidado, entonces, tienen una mayor incidencia entre las mujeres más vulnerables, y a su vez, la responsabilidad de brindar cuidados de manera muy temprana tiene consecuencias decisivas en las trayectorias de las mujeres. Pensemos que en nuestro país 1 de cada 6 mujeres tiene su primer hijo antes de los 19 años y esta maternidad adolescente se da mayormente en contextos de desigualdad. Estas mayores dificultades que enfrentan las mujeres jóvenes para continuar sus estudios o para trabajar tienen consecuencias críticas para su autonomía, su empoderamiento.

Tasa de empleo:

La tasa de empleo es menor para las mujeres y persisten varias desigualdades tanto en términos salariales como en ocupación de cargos jerárquicos. Es decir, las mujeres enfrentan peores condiciones de trabajo incluso cuando logran insertarse en el mercado laboral.

Según el INDEC en el 2°trimestre de este año, la tasa de empleo femenina fue del 35,6% y la de los hombres del 50,6%.

Por otro lado, las mujeres en Argentina ganan un 23% menos en promedio que los hombres y esta diferencia es aun más pronunciada en cuanto a las personas asalariadas no registradas. En estos casos, los hombres ganan un 35% más que las mujeres, sufriendo mucho más el empleo en negro las mujeres que sus pares los hombres.

A la vez que no tienen las mismas oportunidades de acceder a cargos jerárquicos. Los cargos de toma de decisión están en su mayoría ocupados por hombres tanto en el sector público como privado de la economía.

Tasa de desocupación

La desocupación golpea con más fuerza a las mujeres. Incluso, según informes, las mujeres están mejor preparadas y formadas que los hombres, pero, aun así, su participación en el mercado laboral es menor, es decir, sufren más el desempleo.

En Argentina, la desocupación para las mujeres es del 13,5% y la de los hombres del 12,8% según las estadísticas del INDEC para el 2°trimestre 2020. Esta cifra empeora aun mas si observamos la tasa de desocupación de las mujeres menores de 29 años que fue del 28,5%.

Importancia de reducir la brecha de género en el mercado laboral

Es necesario que el Estado tome un rol activo que permita achicar esta brecha de desigualdad existente entre hombres y mujeres.

El mercado de trabajo es el eslabón principal entre el crecimiento económico y la reducción de la pobreza y, los factores que limitan la participación de las mujeres en el trabajo, como las tareas de cuidado, generan pobreza, porque actúan como una barrera muy fuerte al acceso a ámbitos de desarrollo como el trabajo y la educación (hay estudios que demuestran que bajas tasas de pobreza de la población infantil se vinculan con altas tasas de participación femenina). Por último, y más importante, es necesario reducir esta inequidad, porque la reducción de la brecha de género implica igualdad, empoderamiento y autonomía plena para las mujeres.