Los barrios populares y la pandemia


Por TECHO La Plata

Si para la mayoría de las personas en nuestro país la cuarentena se volvió difícil de sobrellevar, para las familias que habitan los barrios populares la carga fue aún mayor.

La imposibilidad de acceder a los ingresos necesarios para garantizar el alimento diario, las condiciones de habitabilidad precarias que hacen que el riesgo de contagios aumente, la falta de servicios públicos y de infraestructura de salud cercanas a sus comunidades y la incertidumbre sobre el futuro, son algunos de los factores que hacen que esto se vuelva una misión por demás compleja.

Con la llegada de la pandemia, desde TECHO identificamos la necesidad de generar información para conocer y poder acompañar a las comunidades, por eso iniciamos en mayo un relevamiento sobre la situación de las familias de los barrios populares en el contexto generado por el COVID-19[1] con foco en las necesidades prioritarias, la llegada de las políticas estatales y los esfuerzos comunitarios para hacer frente a los efectos generados por la pandemia y el aislamiento obligatorio, con el fin de unificar información sobre situación y necesidades de los asentamientos populares, monitorear sus dinámicas y proponer mejoras en el acompañamiento y apoyo, acordes a lo relevado.

Algunas conclusiones de este relevamiento:

Las familias de los barrios populares de Argentina enfrentan dificultades para cumplir con las medidas de prevención y aislamiento por la situación de hacinamiento y las malas condiciones de sus viviendas.

El acceso al agua no está garantizado en el 91% de los barrios populares. Situación que imposibilita las tareas de limpieza e higiene necesarias para evitar contagios.

La pandemia evidenció una brecha digital. La dificultad de contar con dispositivos móviles y la mala calidad de conexión a internet impiden el ejercicio de otros derechos fundamentales como el acceso a la información y a la educación.

Se generó un deterioro en los ingresos y una pérdida de la fuente de trabajo en muchas familias que actualmente tienen dificultades para garantizar los alimentos necesarios en sus hogares.

Las comunidades reforzaron sus redes de organización para gestionar soluciones en barrios, identificando principales problemas y actuando en consecuencia con sus acciones concretas como ollas populares en comedores y merenderos.

Estos resultados, representativos de 956 personas de 161 barrios populares de 13 provincias, dejan en evidencia la situación de emergencia alimentaria y habitacional que atraviesan los barrios populares al tiempo que permiten mostrar otras demandas igualmente relevante para la vida diaria, es por eso que desde TECHO continuamos reforzando la necesidad de seguir acompañando a las comunidades en este contexto.

A nivel local, TECHO en el Gran La Plata asiste desde abril a más de 23 comedores ubicados en 7 barrios populares de la ciudad. Haciendo entregas de alimentos en forma semanal en un comienzo y ahora quincenal, en más de trece oportunidades, con llegada a más de 750 familias.

Todo esto en articulación y comunicación constante con las comunidades relevando las necesidades de los barrios junto la red de referentes/as comunitarios. Trabajando también con el gobierno local en campañas solidarias.

Sin dudas, la salida deberá ser colectiva y articulada, guiada por un Estado presente, capaz de poner en marcha programas que logren abordar varias de las problemáticas al mismo tiempo, y principalmente, con disposición a escuchar a la población de los barrios populares, sus necesidades, pero también sus propuestas e ideas. Para superar los efectos de la pandemia en estos barrios, hay que pensar en acciones tanto a corto plazo, de mitigación, orientadas a resolver las urgencias, como en aquellas de mediano y largo plazo, pensadas para la recuperación, que deben hacer foco en los cambios estructurales.


[1] Informe de los efectos de la pandemia en los barrios populares