La pelota siempre al Presidente


Por Jerónimo Salinas

Cuando uno habla de Argentina en el mundo, vamos a encontrarnos siempre con las mismas respuestas: Maradona, Messi. Algunos recordarán a Di Stefano, Kempes, y a otros tantos diversos deportistas que han llevado la bandera celeste y blanca a lo largo y a lo ancho del planeta. En un país súper futbolero como el nuestro, los lazos entre la pelota y el mandatario nacional de turno, no podían quedar solo en las tribunas.

En un país divido desde tiempos remotos entre Unitarios y Federales, la grieta solo la pudo cerrar el fútbol de la mano de Boca Juniors. El club de la Ribera fue el único que supo tener en su afición tanto al General Juan Domingo Perón (1946-1955, 1973-1974), fundador del partido Justicialista, como a Arturo Frondizi (1958-1962), representante de la UCR, Fernando de la Rúa (1999-2001) y, también, a Mauricio Macri (2015-2019), representante republicano que presidió al club de la Rivera desde 1995 al 2008, quedando en la historia como el dirigente xeneize con más títulos, 17 de los cuales 11 fueron internacionales.

Además de ser un fanático reconocido azul y oro, Frondizi supo lo que era vivir el deporte desde adentro de la cancha. Antes de dedicarse de lleno a los estudios y, posteriormente, ponerse la boina blanca radical, vistió la camiseta tricolor del Club Almagro hasta la Cuarta División.

El caso de Juan Domingo Perón es curioso y particular, ya que si bien fue un reconocido hincha bostero, también tuvo, tiene y tendrá una relación directa con Racing Club de Avellaneda. Su estadio “El Cilindro” lleva su nombre y fue inaugurado el 3 de septiembre de 1950 durante una de sus presidencias. Esta cercanía con los colores albiceleste se debió a Ramón Cerijo, el por entonces Ministro de Hacienda y amigo íntimo, fanático de la academia. Aunque en más de una oportunidad el general se encargó de dejar en claro su fanatismo por Boca Juniors.

Del otro lado de la vereda política, estaba parado Ricardo Alfonsín, hincha reconocido de Independiente y único presidente legítimo en ver a la selección nacional campeona del mundo en México 86. Desde su sillón también se dio el lujo de ver la última Libertadores de Bochini, con el que tenían una admiración mutua. En 1984 fue fundamental para que el Rojo viaje a Tokyo a disputar la Copa Intercontinental (enfrentó al Liverpool de Inglaterra). Con el recuerdo de Malvinas latente, como cuenta Carlos Alfano, se trajo la copa luego de ganar 1-0 con gol de José “Mandinga” Percudani.

El riojano más famoso del mundo, Carlos Saúl Men*m, nunca ocultó su fanatismo por River Plate. Haciendo valer su poder como máxima autoridad nacional, no dudaba en levantar el teléfono de la Quinta de Olivos para que el Tribunal no sancione a los jugadores riverplatenses. El recuerdo más latente nos lleva a 1995 cuando intentó proteger a su ídolo Enzo Francescolli, tras insultar al árbitro Dellacasa vs Deportivo Español. En cuanto a títulos, el riojano no se pudo quejar ya que durante los 10 años que estuvo al mando del país “La Banda” logró 8 consagraciones a nivel local, tricampeonato histórico incluído, y la Copa Libertadores de 1996 frente al América de Cali.

Cortando con la hegemonía de los denominados grandes, fiel a la historia pincharrata, aparece Arturo Illia, reconocido con el tiempo como uno de los mejores dirigentes que ha tenido nuestro país. Son más que conocidos sus paseos por el parque de la residencia presidencial con su Spika escuchando las campañas de Estudiantes de La Plata. Enamorado por la “Tercera que mata”, el mandatario quedaba deslumbrado con un equipo que pocos años después se metería en la historia dorada del fútbol argentino con el Metropolitano 1967, el tricampeonato de América consiguiendo las libertadores del 1968, 1969 y 1970, y la histórica final Intercontinental en Old Trafford, frente al poderosísimo Manchester United (el de Bobby Charlton, Gorge Best y Nobby Stiles, entre tantas figuras), en lo que fue el único título internacional que los Diablos Rojos Ingleses perderían en su casa.

Por lo general, el fútbol nacional casi siempre le ha dado una alegría a quienes se sentaron el Sillón de Rivadavia, salvo casos como el de Gimnasia Esgrima de La Plata, que durante los dos mandatos de Cristina Fernández de Kirchner (2007/2011 – 2011/2015) el mayor festejo fue la recordada promoción frente a Rafaela en 2009, con los goles del chiquitín Franco Niell de cabeza. O su marido Nestor Kirchner, que no vio a su querido Racing Club campeón, pero se vio la mano del santacruceño en el pedido al gobernador Scioli, del nombramiento de Héctor García Cuerva como el último interventor antes de la quiebra de dicha empresa, quien con su trabajo le devolvió la institucionalidad a la otra mitad de Avellaneda.

La pelota volverá a rodar, con poco de certeza y más de deseo, el presi Alberto podrá volver a disfrutar de su equipo y, quizás, hasta hacerse presente en el Diego Armando Maradona (mientras el país se lo permita). Además, el mandatario nacional, tendrá la oportunidad de ver a su Argentinos Juniors disputar la próxima edición de la Copa Libertadores, torneo que solo disputó dos veces y que se alzó con el título de la temporada 1985. Capaz te suenan, pero en ese equipo había nenes como Claudio Borghi y Sergio Batista, entre tantos buenos futbolistas de la época.