“Milei quiere un Estado al servicio de los intereses de la nueva oligarquía global”
Por Jerónimo Guerrero Iraola – Abogado del Centro de Excombatientes Islas Malvinas La Plata; Autor del libro Tecnologías de impunidad
Este 2 de abril se cumplen 44 años del inicio de la Guerra de Malvinas, hoy ocupadas por Inglaterra. Al respecto, desde el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata (CECIM), hacen un balance sobre las múltiples presentaciones judiciales que realizaron contra las actitudes de Javier Milei, a quien acusan de llevar adelante un “plan sistemático de entrega de soberanía”. Y no sólo territorial, sino que incluye desde la alimentaria hasta la energética, pasando por la espacial y la que refiere a los derechos de los trabajadores.
Al frente de la estrategia judicial está el abogado del CECIM, Jerónimo Guerrero Iraola. Al comenzar el diálogo con Buenos Aires/12, advierte un reciente anuncio de Milei que grafica la peligrosidad de, a su juicio, un camino trazado para dejar el país servido a intereses extranjeros. Señala que, durante la última apertura de sesiones en el Congreso, el Presidente subrayó que uno de sus objetivos es “diseñar una nueva arquitectura institucional”.
“Justamente es lo que venimos denunciando desde el CECIM, donde explicamos que Milei quiere un Estado al servicio de los intereses de la nueva oligarquía global, un Estado bobo y sin capacidades para afrontar los desafíos del siglo veintiuno”, alerta Guerrero Iraola.
Con esta premisa como bandera, explica que la nueva arquitectura que pregona el líder de La Libertad Avanza está anclada en un RIGI que posibilita un extractivismo sin control donde “se lleven todo y no nos dejen nada”, en la modificación de la Ley de Tierras que impide la extranjerización del suelo nacional, y la destrucción de la Ley de Glaciares que permite la explotación de las reservas de agua dulce.
¿Más? Si. Remarca se llevó adelante una reforma laboral que “rompe el espinazo” de los trabajadores “para que los extractivistas hagan lo que quieran”, se frenó el proyecto ARSAT y se puso la empresa en venta, prevalece un desfinanciamiento a la ciencia y tecnología, se entregó el desarrollo en energía nuclear, y hoy “los chicos no pueden comer proteína de carne porque no se puede comprar”.
El combo demoledor que describe Guerrero Iraola llevó al CECIM a, incluso, pedir el juicio político a Milei por sus dichos el 2 de abril de 2025 cuando sostuvo que los malvinenses voten con los pies y elijan ser argentinos, lo que significa invocar el principio de autodeterminación. O, también, la denuncia penal contra el Presidente a raíz de sus declaraciones al diario inglés The Guardian, a fines del año pasado.
Sin embargo, el dirigente platense sostiene que la solución a este descalabro soberano encabezado por Milei no llegará desde la Justicia, sino desde la política. “Necesitamos un proyecto robusto que dé respuesta a esto, que exprese cómo Argentina debe entrar a la cuarta revolución industrial, que no debe ser de rodillas como propone y ejecuta La Libertad Avanza”, explica.
Una cruzada que nació años atrás
Guerrero Iraola detalla que el colectivo que lidera Rodolfo Carrizo, comenzó su cruzada contra La Libertad Avanza, previo a su arribo a la Casa Rosada. “Nosotros entendemos a la soberanía en forma amplia y las políticas de Memoria, Verdad y Justicia se incluyen en esta lógica”, sostiene. Por eso, en base al quinto punto de la Carta a la Junta Militar de Rodolfo Walsh que acusa al gobierno de facto de instalar un modelo económico que entrega la soberanía argentina, denunciaron a Victoria Villarruel, compañera de fórmula de Milei.
En aquel momento, el CECIM solicitó a la Cámara Nacional Electoral que le exija a la actual vicepresidenta de la Nación, las explicaciones pertinentes por sus visitas a la cárcel a represores condenados por delitos de lesa humanidad.
Ya con Milei como Presidente, el CECIM pidió la nulidad del artículo 154 del DNU 70/23 que derogaba la Ley de Tierras Rurales. Esta presentación fue aceptada por la Cámara de Apelaciones de La Plata. Entre sus fundamentos, el texto explicó el riesgo de fomentar la extranjerización de la propiedad privada, la necesidad de establecer límites y evitar que se repitan casos como el de Joe Lewis y Lago Escondido.
Luego llegó el pedido de juicio político y, posteriormente, la denuncia por sus dichos en The Guardian. Pero antes, estuvo la denuncia por incumplimiento de los deberes como funcionario público contra la entonces Canciller, Diana Mondino, y su acuerdo con David Lemmy, su par británico, para retomar las conexiones aéreas a las Islas Malvinas con una escala en territorio argentino.
En todo momento, el objetivo estuvo en visibilizar la endeble o nula defensa de la soberanía territorial. Algo que, según Guerrero Iraola, no lo asombra en absoluto. Menos aún con Malvinas. “También denunciamos que no les entregan los medicamentos a los excombatientes”, señala.
Incluso, indica que no tiene dudas acerca de la posibilidad de que el gobierno nacional negocie, directamente, “entregar” parte de nuestro territorio a cambio de necesidades económicas que urja satisfacer. “Para ellos el principio de integridad no existe, es un obstáculo, lo que buscan hacer con la Ley de Tierras es eso, es permitirle al capital extranjero comprar la mitad de una provincia, hasta los cursos de agua”, alerta el dirigente platense.
“La integralidad de la soberanía nos va a poder garantizar un plato de comida”
Para Guerrero Iraola, este 2 de abril permite un llamado a la reflexión sobre la amplitud del concepto de soberanía. “Malvinas es una gran metáfora de que el colonialismo existe, que no es anacrónico”, remarca. Relata que el año pasado estuvo en las islas y tomó dimensión de la base militar que allí está instalada. “Hay aviones y misiles apuntando al continente”, repasa.
“El colonialismo no es joda y ojo que ven la Antártida”, indica. Avanza sobre la idea de metáfora y explica que Malvinas expone la potencia de lo que podemos ser como Nación. Menciona la bicontinentalidad, el paso oceánico Atlántico-Pacífico, la pesca, los hidrocarburos, la minería subacuática, la biodiversidad como factor de biotecnología, y múltiples aristas productivas y estratégicas que rodean a las islas.
“Malvinas es una perla en el interior de la coraza que conserva las potencialidades de lo que Argentina puede ser”, sintetiza. Para eso, asegura Guerrero Iraola, el país debe tomar la decisión de subirse al carro de la historia desde el lugar del protagonismo y no ingresar a la cuarta revolución industrial de rodillas y como mero proveedor de alimentos y energía.
Esta mirada que le adjudica al gobierno nacional es, desde su mirada, la razón que motiva la extrema violencia de Milei sobre, por ejemplo, las organizaciones sindicales. “No usaría tremenda violencia si no hubiera una potencialidad para ocupar una silla grande de la historia”, dice. Asegura que LLA conoce las consecuencias de la entrega de soberanía para mantener a flote este rumbo económico, por lo que “tienen que aniquilar estructuras para que sus reformas no se vuelvan inestables”. Menciona a los trabajadores o la comunidad científica como ejemplos de esta decisión.
Ante este escenario, señala que la soberanía debe ser la matriz de los análisis actuales. “De las tres banderas del peronismo, siempre pusimos justicia social centro, pero sin soberanía no hay justicia social”, subraya. Que un nene esté el en aula, una investigación del Conicet, el desarrollo de Vaca Muerta, que un barco que patrulle la milla 200, que las políticas deportivas generen intercambios, son, para Guerrero Iraola, elementos que componen la soberanía.
“La integralidad de soberanía nos va a poder garantizar un plato de comida”, apunta. “Creo que no lo tenemos uniformizado, tampoco el modelo de país en la cuarta revolución industrial, porque hay que generar una arquitectura institucional de soberanía, no de entrega como dijo Milei, para que los pibes puedan comer proteína y carne antes de los 5 años”, sentencia.