Pero Úrsula…


Por Rodrigo Romero Bazterrica

No podemos comenzar este envío sin darle un lugar central a lo que sucedió con Úrsula esta semana en la localidad de Rojas. Otro femicidio, otro hecho aberrante, otra muerte que se podría haber evitado. Van más de 40, en los primeros cuarenta y pico de días de este 2021.

Que hizo 18 denuncias, que las mujeres que atraviesan estos calvarios ya no saben qué hacer, que Matías Ezequiel Martínez (el femicida de Úrsula) tenía denuncias previas por amenazas, violación y una carpeta médica-psiquiátrica en la policía pero ningún área de Estado actuó a tiempo, que era un policía desarmado, sin actividades y obsesionado con una adolescente de 18, que el vacío que deja es enorme.

Es alarmante ver en las diferentes redes sociales el pedido de ayuda de mujeres que están atravesando abusos similares a los de Úrsula; es desesperante ver que, una vez más, el Estado va a un ritmo distinto del que la sociedad le está demandando. Ahora bien, entre todas las cosas que fui leyendo estos días, quiero quedarme con una que me pareció muy interesante: redoblar, triplicar o llevar a niveles inalcanzables el esfuerzo por fortalecer el Ministerio de la Mujer y dotarlo de las herramientas necesarias para poder resolver casos como estos. Terminar de entender, y actuar en consecuencia, para que la justicia y la policía sean, de una buena vez por todas, parte de la solución y no del problema.

Comprender que, no poner en palabras quiénes son parte del problema y no evidenciar sus culpas, es seguir reproduciendo las diferentes lógicas patriarcales arraigadas culturalmente.

Son momentos de cambios profundos, de nuevas normalidades, de seguir rompiendo con viejos paradigmas. Los diferentes estados (municipales, provinciales, nacionales), ya no pueden seguir estando a una altura diferente de las necesidades sociales. No pueden permitirse que el 70-80 % de su línea jerárquica no sean profesionales universitarios o, incluso, con maestrías o doctorados. El contexto y la coyuntura no permiten margen de error. Después nos quejamos cuando alguien marca que hay funcionarios que no funcionan.

Hubiese sido importante hablar largo y tendido respecto de la presencia de un submarino nuclear de EEUU en el Atlántico Sur. Y no sólo pedirle a Jerónimo Guerrero Iraola, representante legal del CECIM y Magíster en DDHH, que nos explique brevemente la gravedad de este suceso: “Desde nuestra institución venimos advirtiendo la necesidad de construir una cosmovisión nacional y latinoamericana respecto al reclamo por la soberanía. En Malvinas se encuentra la base más grande de la OTAN en el Atlántico Sur. Es la puerta de entrada al dominio bioceánico y a la Antártida. Aquí hay una tendencia a la militarización del Atlántico Sur, que tiene que ver con la geopolítica, con el dominio de recursos estratégicos para el desarrollo humano. Es importante entender que en el Atlántico Sur y en la Antártida, está el futuro argentino, el porvenir de nuestros nietos y nietas”. Hubiese sido importante, pero Úrsula…

Quizás hubiese sido interesante poder abordar el proyecto para elevar el piso del Impuesto a las Ganancias a $150 mil presentado por iniciativa de Sergio Massa y el bloque de diputadas y diputados del Frente de Todos. Explicar sus alcances y la ayuda que otorga especialmente a la clase media, beneficiando a más de 1 267 000 trabajadores y jubilados de todo el país. Pero Úrsula…

O contar que siguen llegando aviones de Aerolíneas Argentinas desde Rusia con vacunas. Que esas vacunas van a permitir continuar con la campaña de vacunación contra el COVID-19 en todo el país. Pero Úrsula…

En fin, desde este humilde lugar, pedimos #JusticiaporUrsula.