¿Qué decir?


Por Rodrigo Romero Bazterrica

Tenía todo armado para comenzar hablando de la nota de Pagni al ministro Guzmán a principio de semana, pero apareció Maia con vida y descompaginó cualquier análisis posible.

Una pequeña reflexión respecto de la entrevista hecha por el periodista emblema de La Nación: creo que al ministro, ni en la facultad lo pelotearon tanto como en el estudio de LN+. Hace años que hago entrevistas y, sinceramente, hasta yo me sentí incómodo con la cantidad de preguntas por minuto que hizo Pagni, y con la baja (para no decir nula) posibilidad que le daba al entrevistado de responder. Innecesario, violento, hasta mal educado, quizás me resulte así porque concibo el espacio de una entrevista desde otro lugar. Quizás porque no tenga la espalda de Pagni para preguntar, pero siempre sentí que una entrevista tiene que ser un espacio de diálogo entre dos personas (y nunca olvidarse que la estrella es el entrevistado y no el que hace las preguntas, incluso si trabajas en LN+).

Párrafo aparte para los seguidores de uno y de otro, sáquense todos las anteojeras porque no hay forma de construir nada. Lo digo porque pasó exactamente lo mismo en ambos lados de la grieta. LN+ subió el video de la entrevista a sus redes sociales y los opositores al gobierno comentando: Pagni lo paseaste, vestite Pagni (este elogio y sus derivados me parecen desagradables), lo dejaste mudo. Personas influyentes en el gobierno subieron el video y los seguidores comentando: Lo dejaste mudo, Vestite Guzmán, Paseaste al mejor de ellos… Gente, están para terapia urgenteeeee.

Perdón por comenzar con eso, que hasta nos quedó lejísimos en el tiempo, pero me parecía interesante mencionarlo. Vivimos inmersos en semejante boludez tribunera que nos hacen perder la posibilidad de escuchar buenas preguntas y de prestarle atención a un entrevistado que genera un respeto de la puta madre y que es sumamente interesante de escuchar. Un tipo que salió de nuestra orgullosa universidad pública y pasó por el mundo. Entiendo que estamos acostumbrados a ministros de economía que salieron de estudios de TV, pero me da la impresión que Guzmán, es uno de los que tienen cosas importantes para decir (por estos pagos también bancamos mucho a Cecilia Todesca).

Respecto de Maia, qué decir sin caer en la falsa demagogia de algunos medios, en el falso enojo de algunos periodistas. Qué decir sin ser parte de una sociedad que por un lado reclama presencia del estado para esta nena y su familia, pero por el otro levantan el dedo y la acusan de vaga y planera. ¿Cómo se hace para hablar sobre la pobreza en Argentina, si cuándo queres discutir la distribución de la riqueza te saltan al cuello? ¿En qué se está fallando para que, en nuestro país, 6 de cada 10 chicos sean pobres? Da asco ver a una cadena multinacional de comidas rápidas enviar 2 bolsas con hamburguesas, papas y gaseosas, cuando son los primeros en no dejar entrar a sus locales a nenas y nenes como Maia (ni hablar de ponerle clave a la puerta del baño).

Puta si duele esta Argentina oculta que existe. No te confundas, no es la de los pibes en los semáforos pidiendo o tratando de limpiar los vidrios de los autos, tampoco esa de las pibas pidiendo comida o plata en la puerta de los locales en el centro de las ciudades. Esta Argentina de la que te hablo aún está más escondida, más abajo, más sola. No está en el radar de nadie, ni siquiera del Estado. No es necesario irse tan lejos, ya lo dijo en Post Político Radio (todos los miércoles de 15 a 16 h por FM Nuevos Aires 99.7) la concejal platense del Frente de Todos, Virginia Rodríguez: “La Plata es una ciudad que duele, estamos en una ciudad que es cada vez menos equitativa, cada vez hay más contrastes entre el casco y la periferia…”. Donde dice “La Plata” cambialo por el nombre de la ciudad desde donde estás leyendo esto y entiendo que será lo mismo.