“Tecnologías de impunidad”: un libro sobre cómo la dictadura intentó ocultar los crímenes cometidos durante la Guerra de Malvinas


El nuevo libro del abogado Jerónimo Guerrero Iraola da cuenta del dispositivo político/burocrático que implementaron las Fuerzas Armadas para garantizar la impunidad respecto a las graves violaciones a los derechos humanos cometidas en perjuicio de los soldados conscriptos durante el conflicto bélico.

¿Por qué hablar de las torturas en Malvinas como crímenes de Estado? ¿De dónde surge la responsabilidad estatal? ¿Por qué ha costado tanto lograr avances en el campo del derecho penal? Durante muchos años, esos interrogantes guiaron el quehacer jurídico de Jerónimo Guerrero Iraola, y su colega Laurentina Alonso, al frente de la querella que lleva adelante el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata (CECIM La Plata). En “Tecnologías de impunidad. Cómo la dictadura intentó ocultar los crímenes cometidos durante la Guerra de Malvinas”, Guerrero Iraola busca arrojar luz sobre esos aspectos y aportar elementos para reescribir la Guerra de Malvinas.

El libro tiene su antecedente en la tesis “Terrorismo de Estado y Malvinas: el montaje de la impunidad”, con la que Guerrero Iraola obtuvo el título de magíster en Derechos Humanos. Fue editado en forma conjunta por  Editorial de la Universidad de la Plata (Edulp), el Cecim La Plata y el Instituto Malvinas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

Tecnologías de impunidad

Las Fuerzas Armadas instrumentaron, durante y después del hecho bélico que protagonizó la República Argentina con el Reino Unido, un dispositivo político/burocrático que garantizara dejar impunes las graves violaciones a los derechos humanos cometidas en perjuicio de los soldados conscriptos, y construir ante la opinión pública el relato de la guerra en tanto “gesta heroica”. A partir de la delimitación de estos mecanismos, caracterizados como “tecnologías de impunidad”, Guerrero Iraola busca aportar elementos para la reescritura del hecho bélico que protagonizó la República Argentina con el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte en 1982.

El proceso que comenzó con la Operación Rosario y perduró una vez finalizado el conflicto armado implicó, en los hechos, la consolidación de un relato histórico en el que se omiten distintas violaciones a los derechos humanos cometidas por Oficiales, Suboficiales y diversos agentes del Estado ubicados en distintas posiciones de la cadena de mando de las Fuerzas Armadas argentinas en perjuicio de los soldados conscriptos.

De esta forma, se asistió a la emergencia de diversos discursos de claro corte “desmalvinizador”, que ataban los hechos y sujetos sólo a la noción de guerra, en tanto gesta patriótica, suprimiendo así los distintos ribetes que, por ejemplo, invitan a pensarlos en el contexto de la llamada “Doctrina de Seguridad Nacional”.

A lo largo de las páginas, el autor hilvana sucesos, documentos y testimonios para dar un marco global de sentido a esas torturas que devinieron en órdenes de silencio. Se trata de una edición que se gesta en caliente, al fragor de los hechos, sentimientos, sensaciones, frustraciones y algarabías de quien se desempeña como abogado de 120 víctimas y testigos, a través de la representación de la querella que encabeza el CECIM La Plata.

A 39 años de finalizada la guerra de Malvinas y 14 años de iniciada la causa (2007), se han logrado los primeros cuatro procesamientos, en el marco de unas actuaciones en las que se denunciaron a 95 miembros de las Fuerzas Armadas por 105 casos de torturas y/o graves violaciones a los derechos humanos. Sin embargo, la regla vigente aún es la impunidad. Una impunidad lacerante, sin sentido ni sustento. Pues, a pesar de las múltiples pruebas, todavía no se han constatado instancias procesales significativas en aras de consagrar la verdad y la justicia.

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