Un influencer en modo dirigente


El atletismo argentino vivió, en las últimas horas, un tire y afloje de los dirigentes que están a cargo del deporte y que casi dejan a 41 atletas sin participación en el Sudamericano de Guayaquil. Pero, con la ayuda del influencer Santiago Maratea y la solidaridad argentina, nadie se quedó afuera del certamen.

Ya no nos extraña el cambio comunicacional que existe a nivel mundial, donde antes los deportistas pasaban por los medios hegemónicos, tanto en radio, tele o gráfica para dar sus testimonios y, en la actualidad, prefieren charlar con algún influencer con millones de seguidores y en algún canal de streaming. De los casos más emblemáticos de esto que hablamos es la aparición del español Ibai Llanos, quien, sin ser periodista, ha reunido como si estuviera en el living de su casa (cámara mediante) a reconocidos futbolistas que suelen esquivar a la prensa “tradicional”.

Ibai es el que le dio un paseo sobre las nuevas formas de hacer periodismo, hace unas semanas atrás, a Gustavo López, quien aseguraba no conocerlo (pero sus hijos sí) y renegaba por el poder de convocatoria que tiene el español. Acá en Argentina también tenemos nuestros influencers, que más allá de utilizar sus redes para publicitar marcas, también se ponen al hombro distintas campañas y lo dan todo para llevarlas a cabo, como el caso de Santiago Maratea.

Maratea es un joven de 28 años que con su extravagancia ha logrado cautivar a mas de 1,4 millones de seguidores en Instagram que acompañan sus cruzadas, como la de conseguir dos camionetas para la comunidad Wichi, el dinero suficiente para evitar el desalojo de la sede de Madres Víctima de Tratas, el medicamente más caro del mundo (2 millones de dólares) para una bebé, entre otras. En esta oportunidad, le dio una mano al atletismo argentino.

El sudamericano de atletismo se iba a disputar en nuestro país del 14 al 16 de mayo y posibilitaba la presentación de un equipo completo con atletas que se jugaban sus chances para becas, clasificación a mundiales, los últimos puntos necesarios para Tokio y otros ya pensando en la clasificación para París 2024. La explosión de casos de COVID-19 llevó a cambiar la sede de la competencia a Guayaquil, Ecuador, pero con este cambio, la ilusión de 61 personas pasó a ser solo de 19 (17 atletas y dos técnicos), ya que el ENARD, a seis días del inicio del torneo, informó que no tenía el dinero para la delegación completa como sí había planificado si el certamen se realizaba en Argentina o en Brasil.

El deporte amateur tiene mucho de trabajo a pulmón y, rápidamente, comenzaron a moverse denunciando en las distintas redes sociales la situación que atravesaban los deportistas, buscando la financiación para aquellos que se habían quedado afuera de la consideración del ENARD por cuestiones de presupuesto. Toda la delegación se plantó (los que viajaban y los que no) y solicitó el viaje para todos, y aunque recibieron la negativa rotunda, buscaron los medios para que el sueño de los atletas se hiciera realidad.

Esta problemática llegó a oídos de Santiago Maratea, que hacía unos días ya hablaba en sus canales comunicacionales de ayudar a los deportistas argentinos a quienes les faltara financiación para llegar a Tokio. Rápidamente, el influencer, sin siquiera ser asiduo del atletismo y el deporte en general, se movió para que ese vuelo chárter cancelado no se le vendiera a nadie y, ya con el monto, (99mil dólares, 61mil más barato de lo que informó el ENARD) comenzar con la campaña para la cual cada uno de sus seguidores tenía que poner la modesta suma de 22 pesos.

Esta disputa entre el ENARD, el Comité Olímpico Argentino y la Secretaría de Deportes dejó entrever un trasfondo político que tenía como rehenes a deportistas que habían puesto mucho de sus bolsillos en la preparación previa para dicho certamen. La unión de los atletas, esta vez, fue más fuerte, pero sin el guiño de la sociedad tal vez no hubiera sido posible. Eso es lo que deberán replantearse quienes manejan los fondos y dejar un poco de lado los colores políticos, ya que quedó demostrado que, cuando hay ganas, todo se puede.

El argentino puede tener millones de defectos, pero si hay algo que no se le puede reprochar es la solidaridad. En menos de 24 horas se juntó el dinero suficiente para que la delegación completa viaje a Guayaquil. La alegría de la obtención del dinero para que atletas argentinos vayan a representar a nuestro país es simplemente un parche a una situación más compleja que se agudiza ante la llegada de los Juegos Olímpicos, pero que se vive a lo largo de toda la olimpiada (período de cuatro años entre los Juegos Olímpicos).

El poder de los nuevos canales de comunicación puso al desnudo las disputas políticas detrás del deporte y los entes de los que está a cargo. Lamentablemente, los deportistas, que deberían haber estado 100% enfocados en los últimos detalles, estuvieron preocupados por cuestiones que son puras y exclusivas de dirigentes que, en primera instancia, prometieron algo que no pudieron cumplir.

Queda pobre el comunicado emitido por el ENARD ante dicha situación y se evidencia con las palabras de la secretaria de Deportes de la Nación, Inés Arrondo, quien apuntó todos los cañones al Ente y al Comité Olímpico Argentino, dirigido por Gerardo Werthein, como responsable de lo sucedido. A raíz de esto, el COA expresó, mediante un comunicado que repudia y lamenta los dichos de la ex Leona a cargo de la cartera deportiva, que “agravian a nuestra institución y que, además, pretenden descalificar, silenciar y amedrentar a varios referentes gloriosos e intachables de nuestra reciente historia deportiva”.

Al parecer, esto no quedará acá y este conflicto entre los organismos tendrá varios capítulos más, pero estamos seguros de que las banderas e intereses políticos deben quedar de lado cuando se trata de deportistas, y más del ámbito amateur, donde abunda el esfuerzo, la ilusión, esa que hoy cumplió un influencer, pero que es tarea de los dirigentes.