Un rival inesperado


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El Coronavirus golpeo primero y a todos por igual, sin distinción de género ni clases. Puso contra su propio arco a una sociedad que debió reacomodar las piezas sobre la marcha, como lo hace aquel equipo que “sale perdiendo desde el vestuario”.

El deporte, al igual que los demás sectores, debió adecuarse a la nueva normalidad planteada por el COVID-19 y junto a atletas y especialistas analizamos las distintas aristas que nos muestra esta forzada adaptación.

 “Por un lado tenemos el deporte como escenario mimético donde se recrean emociones, y por otro los usos del deporte tanto para quienes practican, como para quienes lo consumen”, aporta el sociólogo Rodrigo Daskal. Además advirtió que “el deporte al ser uno de los ‘soportes’ que esté suspendido seguramente tiene muchos efectos emocionales en mucha gente”.

La pandemia obligó a suspender todas las competencias, dejando trunca las temporadas de los diferentes deportes, tanto individuales, como de equipo. Sebastián Ginobili, entrenador de Instituto de Córdoba que milita en La Liga Nacional de Básquet, contó su experiencia: “La pandemia atravesó mal, porque suspendió todo, nivel de competencia, de entrenamientos, la inactividad de los jugadores, los problemas de las instituciones para armar los equipos en cuanto a los presupuestos por la caída de los sponsors. Es una situación muy complicada y difícil de llevar”.

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