“Vivimos en una sociedad donde es un disvalor no sentirse bien”


Por Tatiana Miculán

La Red de psicologxs Feministas (RPF) surgió en 2016 cuando seis psicologxs fundaron el espacio arraigadxs a la idea de otra concepción de la salud mental. Con miras a un alcance nacional se transformaron en Asociación Civil en 2018.
Desde la Red ofrecen tratamiento psicológico, espacios de formación y supervisión y consejería psico-legal. 

Con sedes en distintas partes del país, la Red de Psicologxs Feministas – Sede La Plata nos ayuda a repensar conceptos que atañen a la salud mental en el newsletter “Esta bien sentirse mal”. Pero como nunca es suficiente espacio para abordar la temática, te invitamos a disfrutar de la entrevista completa, porque es necesario una mirada profesional y profunda sobre el tema.

¿Sentirse triste es estar deprimido? ¿Podemos librarnos de la ansiedad? ¿Qué rol juegan las redes sociales y los discursos que circulan en la salud mental? ¿Qué podemos hacer cuando nos sentimos ansiosxs o deprimidxs?

Todxs hablan de “tengo ansiedad” o “estoy deprimida” ¿Cuándo estas frases dejan de ser solo frases y pasan a ser una problemática de salud mental que debe ser tratada?

Antes que nada es necesario advertir que hay que tener mucho cuidado cuando buscamos prevenir ciertas cosas que podrían ser dañinas para nuestra salud en general, sobre todo con lo que a estados de ánimo respecta… más allá de que tanto “ansiedad” como “depresión” son conceptos teóricos que además tienen sus usos coloquiales que los separan mucho más de lo que se piensa cuando se los usa para intentar describir lo que nos pasa.

Vivimos en una sociedad donde es un disvalor no “sentirse bien”. Se ve con muy malos ojos a quienes verbalizan malestares, incomodidades, tristezas, preocupaciones, miedos, enojos… se cataloga a estos sentimientos y afectos como “negativos” y rápidamente se los señala como patológicos. “Una persona que no está feliz, es una persona que está enferma”. Lo que nos lleva a correr detrás de otro mandato al que es imposible ajustarse si se tiene una relación fluida y compleja con el mundo que nos rodea. No es posible que nos sintamos siempre del mismo modo frente a todas las cosas.

Una persona psíquicamente saludable, a diferencia de lo que muchos piensan, es alguien que puede pasar por diferentes estados anímicos, reflexionar sobre ellos, establecer —mediante sucesivos ensayos— estrategias para relacionarse con lo que le toca vivir, y poder dar cuenta de ello sin esquematizarlo, es decir, dando cuenta de las múltiples contradicciones y aspectos de la situación.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una respuesta relacionada con situaciones posibles/ probables que nuestra imaginación y pensamiento anticipan. Esto está basado en las experiencias previas que cada quien ha tenido a lo largo de la vida. No a todes nos generan ansiedad las mismas cosas y por eso no es posible armar una receta al respecto. Sí es necesario poder tener en cuenta ciertos factores que pueden acompañar a la ansiedad, que cuando aparecen y/o se combinan debemos prestar atención y acudir a une profesional de la salud mental. Si la ansiedad no consigue “agarrarse” a alguna cuestión concreta y comienza a invadirlo todo. Si está “enganchada” de algo pero no disminuye, o aparece incluso en situaciones donde lo que nos genera ansiedad aún no ocurrió. Cuando la ansiedad nos inhibe la acción o el pensamiento. Es decir, cuando es algo que nos toma en gran parte y nos dificulta que podamos seguir adelante con nuestras vidas.

Es importante tener en cuenta que no es posible librarse de la ansiedad de forma completa y definitiva, en parte es un afecto que aparece frente a las situaciones nuevas o desconocidas. Nos permite estar alertas y esto hace que nuestra energía mental “ponga más fichas” en el pensar/ actuar porque esto nos permitirá disponer de más recursos para resolver lo que sea que esté por venir. Una cuota de incomodidad siempre está presente con este afecto, nos mantiene con apronte para lo que viene a continuación, y nos permite defendernos, escapar o transformar la situación si esta se vuelve peligrosa para nuestra integridad física o mental.

¿Qué es la depresión?

Respecto de la depresión, ya es más complejo, porque estamos hablando de un cuadro clínico que muchas veces es confundido con sensaciones e incluso sentimientos más o menos prolongados de tristeza que nos causaron sucesos de nuestra vida. Estar triste no es estar deprimide; ni siquiera estar muy triste es estar deprimide. A veces la vida se vuelve muy difícil, nos pasan cosas terribles, más o menos esperadas, más o menos producto de la acción

de otres o propias. Nos lleva un tiempo —y este tiempo es lógico, no cronológico— elaborar esas cosas y poder acomodarlas a lo que después podemos decir sobre lo que nos pasó (nuestra propia historia, que es lo que sostiene a cada une de nosotres: nuestros deseos, ideales, creencias, etc.). Por eso tampoco es un indicador tan relevante la cantidad de tiempo que se está triste, esto siempre es en relación a otros indicadores, y por eso es muy importante dejar en manos de les especialistas definir si se trata de una depresión o no. Si es necesario tener en cuenta —como con la ansiedad— cuánto de nuestra vida tiñen los sentimientos de tristeza y desgano, y si esto nos inhibe de hacer otras cosas que nos gustan y nos impiden poder pensar en proyectos a futuro, o incluso poder sentir que nuestra vida tiene sentido y es habitable porque está provista de otros sentimientos, pensamientos y afectos hacia une misme y otres importantes.

—¿Cómo influyó la pandemia en personas que sufren ansiedad y depresión?

—Depende de la persona, justamente porque cuando la ansiedad o la depresión son cuadros en los términos en los que se piensa la salud mental, no se sostienen ni se organizan de modo universal. El factor histórico vivencial, que hace que una persona se encuentre transitando un proceso con alguna de estas características hace que los derroteros sean muy diversos.

En términos generales “la pandemia” como idea puede ser concebida de múltiples modos dependiendo de la subjetividad en cuestión: puede representar una amenaza muy abstracta —si desconozco de qué se trata en términos biológicos este virus, en términos médicos las repercusiones del contagio en la salud, en términos epidemiológicos la escala de los contagios— por lo que implicará una puesta en alerta enorme y mucho malestar e incertidumbre.

Esto puede o no llevarnos a sentimientos de tristeza, miedo, o la motorización de afectos como el terror o ansiedad… pero dependerá de cuánto podamos pensar sobre lo que está pasando. O bien, otres pueden minimizar la situación, o incluso negarla y estar de buen ánimo y tranquiles. Y no es algo que se dé de una vez y para siempre. No todes nos sentimos del mismo modo a lo largo de todo este proceso, porque fuimos elaborándolo de forma singular y colectiva al mismo tiempo.

Del mismo modo, el aislamiento social preventivo obligatorio y ahora el distanciamiento, no repercute en todes de la misma forma. A algunas personas les generó más tranquilidad, a otres no… y no en todo momento estos cambios tan abruptos en nuestras rutinas y modos de pensar las relaciones humanas —laborales, económicas, familiares, amistades, tiempos de recreación, estudio, etc.— tienen los mismos efectos.

¿Han notado un aumento de consultas debido a la incertidumbre y lo que acarreó la pandemia?

—La mayor parte de las consultas que se dieron desde marzo hasta la fecha, no fueron por la pandemia, ni por el ASPO, sino por los temas habituales. Esto no significa que la situación mundial y local no haya tenido repercusiones en las subjetividades, generando cuestiones muy específicas, tanto en la presentación de los malestares o padecimientos, como en lo que respecta a los procesos de trabajo con las personas. Es necesario tener en cuenta que las repercusiones subjetivas de lo que estamos viviendo en la actualidad no se van a ver de modo inmediato. Que este momento histórico sin precedentes próximos en las memorias comunitarias, tendrá que ser elaborado individual y colectivamente. Esto demanda un tiempo que no puede estimarse a priori, dependerá mucho de las herramientas socio-comunitarias con las que cada sociedad cuente y con las que pueda construir para darle respuesta a las demandas de un cambio tan abrupto en los modos de estar en la cultura.

—Al estar unx encerradx, con la sobreinformación de los medios de comunicación sumado a estar inmersx en el mundo de las redes sociales en la cual circulan discursos de influencers que promueven una idea de “coaching espiritual” o “líderes espirituales”, en donde frases como “actitud positiva”, “vos podes”, “ser feliz” son moneda corriente. ¿Cómo afecta esto a las personas?, y sobre todo, ¿cómo afecta a aquellxs que sufren de depresión y ansiedad?

Dependerá de cada persona cómo afectan los discursos sociales generados por las diferentes instituciones y los medios de comunicación. Es importante siempre tener en mente que no somos un pizarrón en blanco, por lo que las personas siempre “hacemos algo” con los discursos que nos atraviesan, y ese algo está ligado a nuestra propia historia y al poder transformador inherente de todo ser humano. ¿Esto qué quiere decir? Que siempre estamos metabolizando lo que nos viene desde dentro y desde fuera: siempre estamos armando una tercera cosa con todo. Por eso es importante también recurrir a la asistencia de profesionales debidamente formados en cuestiones de salud, con una perspectiva integral de la misma, para poder configurar un criterio crítico y reflexivo sobre los distintos mandatos de nuestras culturas y sociedades, y qué relaciones establecemos con ellos.

Los conflictos que se producen por discursos contradictorios entre sí, o con las realidades que nos tocan vivir, o con nuestros sentimientos, impulsos, pensamientos, anhelos, y lo que se espera de nosotres deben poder reflexionarse en un espacio que —lejos de intentar suprimir dichas contradicciones, malestares o intensidades— pueda alojarlos y mediante un trabajo respetuoso, promover los cambios que la persona considere necesarios para modificar aquello que le hace sentir mal.

Los mandatos, las recetas preestablecidas, las soluciones universales nada tienen que ver con la posibilidad de construir autonomía subjetiva. Y estas libertades no se construyen tampoco solo en lo individual, se tienen que hacer con miras colectivas. Ninguna salida es en solitario, al menos ninguna salida que plantee un cambio duradero y que permita que sucesivos desajustes y reacomodamientos —inherentes a la vida—, impliquen niveles de padecimiento excesivos.

—¿Son estos discursos peligrosos para las personas alejándolxs, tal vez, de una consulta con un profesional de la salud mental? 

—La consulta con une profesional de la salud es necesaria cuando el pensamiento adscribe a la idea de que existe una diferencia entre un saber científico y debidamente probado en estos parámetros, y otras formas del conocimiento o auto conocimiento que no lo son. O sea: se debe hacer una consulta con une psicólogue si se considera que eso es necesario, que tiene un sentido para la persona. Debe haber una confianza puesta en que en ese espacio algo se va a poder pensar y algo se va a poder hacer con el malestar o el padecimiento. Esto no significa que cualquier cosa que una persona haga y en la que encuentre un sentido y un alivio tenga el mismo valor en lo que a salud atañe. Existen tratamientos terapéuticos admitidos como saberes sistematizados y lo que se denominan terapias alternativas, o incluso prácticas del orden de lo espiritual que pueden llevar alivio a los malestares o padecimientos. Lo importante es entender los alcances de cada cosa, de qué se trata cada abordaje concretamente —obtener información clara y fehaciente de lo que se ofrece y para qué— para poder decidir qué es lo que necesitamos. También es fundamental aclarar que las terapias alternativas o las prácticas espirituales nunca reemplazan los tratamientos de la medicina o la psicología.

Otra cuestión importante de mencionar es que por suerte, vivimos en un país que tiene un sistema de salud pública, con leyes y normativas que nos permiten cuidar a quienes se encuentren en situaciones de vulneración o vulnerabilidad aunque no se demanden expresamente esta asistencia. El concepto de corresponsabilidad en términos generales —y particularmente para les trabajadores de la salud, seamos parte del sistema público o no—, es una herramienta fabulosa para poder pensar modos de llevar a la práctica modos de cuidado integrales de la salud de nuestra comunidad.

Por eso más que hacer foco en los posibles peligros que encierren o no estas prácticas, es importante poder dar la discusión de por qué es necesario que nuestra sociedad se construya desde y en lazos de solidaridad, empatía, protección de quienes fueron vulnerados o pueden serlo, garantía y ejercicio de derechos básicos como la salud, la educación, trabajo, una vivienda digna, acceso a servicios básicos, y una vida libre de violencias. Todo esto ayuda a construir sentidos que combatan lecturas liberales de la vida y de responsabilización/ culpabilización de las personas. Fortalecemos así la construcción de subjetividades que no ceden tan fácilmente al individualismo, la intolerancia y la violencia.

—¿Juegan las redes sociales un papel importante en la salud mental de las personas, considerando que en ellas se suele mostrar “mundo feliz”?

Depende de lo que se consuma en las redes sociales, no todo lo que circula va en la línea del “mundo feliz”. Como toda herramienta de comunicación, bien utilizada puede ser algo fantástico: nos puede acercar a realidades de otras personas en otras partes del mundo o que viven en nuestra misma ciudad o país, que pasan por situaciones similares a las nuestras, que piensan de maneras parecidas, con las que podemos establecer lazos colaborativos, solidarios, combatir contra los cercos mediáticos, informarnos, conocer… y un montón de cosas más que de otro modo no nos sería tan sencillo de hacer.

Por eso es necesario que seamos personas reflexivas y críticas. Que sepamos diferenciar y jerarquizar la información que circula y determinar qué son conocimientos sobre un tema y qué no lo es. Tener acceso a las tecnologías de la comunicación nos permite romper techos y muros, y promover que otres que no acceden a ello tengan voz y puedan ser oídos por muchas más personas. Las redes sociales pueden ayudarnos a ampliar y complejizar los conceptos de comunidad. Por supuesto que nos queda un camino muy largo que recorrer en este sentido, y será cuestión de tiempo y toma de conciencia aprender a hacer un uso reflexivo y responsable de las mismas.

¿Hay recomendaciones generales para las personas que están sufriendo ansiedad y depresión?

Sería hermoso poder escribir sugerencias generales para ansiedad y depresión tomadas en su sentido coloquial, vamos a intentar algo al respecto, pero es necesario insistir que en su sentido clínico estricto, la sugerencia/indicación es tratamiento psicoterapéutico que podrá garantizar una debida evaluación y acompañamiento del proceso de cada quien en su singularidad.

Sostenemos como posicionamiento político y profesional, abstenernos de indicaciones que apunten a meras generalidades que incluso puedan volverse “órdenes” a seguir y que de no cumplirse se nos vuelven en contra. Insistimos en la singularidad de cada cuerpx, de cada situación, de cada existencia.

Sin embargo, y porque sabemos que el derecho a la salud mental no siempre está garantizado ni en accesibilidad ni en calidad, les invitamos a…

  • Estarse atentxs y sensibles con unx mismx y con el entorno: esto puede colaborar a mantenernos conectadxs.
  • Delinear cuales son los modos o manifestaciones de la ansiedad o depresión que incomodan, inhiben, obturan vínculxs y qué incidencia tienen en la cotidianeidad: ello dará una aproximación al grado de malestar subjetivo y si es significativo o no.

  • Mantener una actitud reflexiva y responsable sobre los alcances y riesgos de la automedicación.

  • Pedir colaboración y entramar lazos de cuidado y solidaridad que acompañen y exijan el cumplimiento del derecho a la salud y calidad de vida. 


Es necesario profundizar en la salud mental y abordar el tema con una mirada profesional e integral, en pos de ese objetivo dejamos la entrevista completa con la Red de Psicologxs Feministas-La Plata e invitamos a que vayan a su instagram @redpsicologxsfeministas en donde difunden charlas, conversatorios y talleres para una formación integral en Salud Mental.