Voces de la pandemia


Hace unos días, le pedimos a nuestra comunidad de seguidoras y seguidores que nos cuenten si habían perdido su trabajo en este contexto de pandemia. Entre las varias respuestas que recibimos, vimos que el factor común fue el sentimiento de decepción por perder la fuente principal de ingresos y, en la mayoría de los casos, ver diluido el sueño de su propio comercio o emprendimiento.

Lo que comenzó como una cuarentena por unos días y con un decreto nacional de aislamiento social, preventivo y obligatorio allá por mediados de marzo, aún continúa. Cierre total del comercio, transformación de oferta, pausa laboral, grandeza, esperanzas, son algunas de las historias que te invitamos a leer a continuación:

Verena Julia Angelini Korn 

Tatuadora y perforadora. Tenía un local que se llamaba Broken Tattoo en la Galería San Martin de La Plata. Lo abrí́ en septiembre de 2018 y no pude sostenerlo, ya que los tatuadores seguimos inhibidos para trabajar (aún cuando trabajamos con medidas de bioseguridad dado que manipulamos sangre desde antes de la pandemia). Los últimos tres meses de alquiler llegué a un acuerdo directamente con el propietario del local que no me los cobró. Sentí́ una gran impotencia. Tengo una casa, un hijo con síndrome de Asperger (está dentro del TEA) y, además de mis ingresos trabajando en el local, cuento con la ayuda del dinero mensual que me pasa el papá de mi hijo. La pandemia me hizo perder la fuente principal de mis ingresos.

Betiana López

Tengo un emprendimiento de venta de comidas, Vicati. Comenzamos hace 8 años con un local y hace 5 sumamos otro. A los 3 meses de la pandemia tuvimos que cerrar este último porque dejó de circular gente por la zona y, por ahora, con muchísimo esfuerzo, decidimos mantener el otro hasta diciembre y ahí analizar cómo seguir. Fueron meses duros, pero sentí que era lo mejor en ese momento. El emprendimiento era mi sueño, una parte no está y la otra veremos el año que viene. Con el cierre de la sucursal tuvimos que rearmar todo. Sin venta al público, empezamos a vender comida para congelar pensando en la gente que trabaja desde sus casas y la que está sin salir por otros motivos. Pero, lamentablemente, ya no daba para más y tuvimos que cerrarlo. 

Nezhoda Luciano 

Tengo una empresa de sonido e iluminación para espectáculos hace 26 años. Por el momento, lo tengo en pausa. La decisión de pausarlo fue muy dura, se me partiría el corazón con solo pensar en cerrar. Tengo hecha una inversión muy grande en equipos porque era mi único trabajo, cubría todo los gastos necesarios para vivir. Tuve que reinventarme. Ahora trabajo de fletero, vendí ropa, verduras, hasta pensé que meterme como delivery dentro de las apps más conocidas.