Carlos Bevilacqua: “Prefiero asumir un costo político antes que subirle las tasas al vecino”
El intendente de Villarino, Carlos Bevilacqua, se refirió al impacto de la caída en la recaudación y los recortes presupuestarios sobre los municipios, descartó de plano cualquier aumento de tasas y planteó la necesidad de dejar atrás las disputas partidarias para resolver los problemas “desde lo estructural”. Aseguró que prefiere “asumir el costo político” antes que trasladarle el ajuste al contribuyente.
Frente a un escenario en el que varios municipios del país están pagando los sueldos en cuotas o atravesando serias dificultades para cumplir con sus obligaciones, el intendente de Villarino, Carlos Bevilacqua, fijó posición sobre cómo está sorteando la situación su administración. Según indicó, Villarino no es ajeno al impacto general —“a nosotros nos pegó fuerte como a todos los distritos”, reconoció—, pero remarcó que las decisiones que tomó el municipio fueron “durísimas” y que ninguna de ellas pasó por trasladarle el ajuste al vecino.
En esa línea, el jefe comunal fue taxativo: “No puedo pedirle al vecino que paga las tasas que pague todavía más para no asumir costos políticos, la situación es difícil para todos. Prefiero asumir un costo político antes que subir las tasas”, sostuvo.
Consultado por la pregunta que se repite en estos contextos —si la responsabilidad recae sobre Nación o sobre Provincia—, Bevilacqua se corrió del lugar común. De acuerdo a sus declaraciones, “la gente está podrida de que echemos culpas”, aunque admitió que existen responsabilidades concretas cuando se anuncian envíos de fondos que después no llegan. El intendente planteó, sin embargo, que la prioridad es otra: dejar de lado las discusiones partidarias de coyuntura.
“A mí no me importa si del otro lado tengo un peronista, un libertario o alguien del PRO. Tenemos que trabajar todos juntos si queremos construir un país grande”, afirmó, y agregó que el voto popular debe respetarse “sin importar el color partidario”.
Sobre los recortes específicos, el mandatario reconoció que algunos provinieron de Nación y otros de Provincia, y que en ambos casos seguramente existieron razones para tomarlos. Lo central, según remarcó, es la transparencia hacia los vecinos: “es importante contárselo a los vecinos, porque después creen que uno es el malo, que no quiere financiar esto o lo otro”, sostuvo, antes de aclarar que de ahí a “echar culpas” hay una distancia que no piensa recorrer.
Al ser consultado sobre por qué cuesta tanto que distintos espacios políticos trabajen de manera mancomunada, el intendente apuntó a una cuestión cultural. Explicó que, en el marco de los recortes presupuestarios, su gestión debió tomar “decisiones realmente muy duras” y que, en lugar de una propuesta de trabajo conjunto, parte de la oposición optó por armar “una campaña sucia contando la mitad de la verdad” para aprovechar la oportunidad política del momento. Esa lógica, dijo, es la del corto plazo.
“Incluso si sos oposición, tu trabajo tiene que ser ayudar a encontrar soluciones con puntos de vista diferentes, buscar consensos y trabajar por los vecinos; no meterte a un charquito en plena lluvia para decir que se inunda todo y ganar más ‘me gusta’”, graficó.
Respecto de la mirada sobre los gobiernos de Javier Milei y Axel Kicillof, Bevilacqua eligió un tono institucional. Sostuvo que ambos enfrentan “grandes desafíos” en un país y una provincia complejos, donde conviven 135 distritos “muy distintos entre sí”. Según señaló, hay que ponerse en el lugar de quienes gestionan en ese escenario y desearles que “le encuentren la vuelta” para que todos puedan vivir un poco mejor.
Sobre cómo se sigue si el contexto se agrava, el intendente fue claro: los municipios “cumplen cada vez más funciones y tienen cada vez menos presupuesto”, y su responsabilidad como jefe comunal pasa por resolver “los problemas estructurales con los recursos que tengo”. En esa línea, descartó la salida del endeudamiento como atajo político.
“Para mí sería fácil, por ejemplo, tomar deuda para no tener costos políticos, y que el intendente que venga después de mí se arregle… Pero estaría hipotecando el futuro de los vecinos”, afirmó Bevilacqua.
El tramo final de la entrevista lo dedicó a explicar la lógica fiscal de fondo de su administración. Aseguró que las cuentas municipales “no pueden estar en rojo”, no solamente para evitar tomar deuda, sino como resguardo ante cualquier contingencia: un evento climático, sanitario o de otra índole. “Lo peor que nos podría pasar es que haya algún desastre y no podamos responder porque tenemos la caja en rojo. Yo eso no lo puedo permitir, por eso hay que resolver los problemas desde lo estructural”, concluyó.