Provincial

El respaldo de Campbell a Ciarletta abre una jugada de largo plazo en San Fernando

Detrás del encuentro por el Día de la Independencia que Agustina Ciarletta compartió este 9 de julio con vecinos en un centro de jubilados de San Fernando, hay algo más que una postal de agenda. El acto, acompañado una vez más por el senador provincial Alex Campbell, su sostén político desde el arranque, dejó ver una construcción que mira más allá del calendario inmediato.

San Fernando fue durante años sinónimo de una hegemonía difícil de discutir, pero esa fortaleza empezó a mostrar matices. En 2019 el oficialismo local se imponía con más de seis de cada diez votos; en 2023 la reelección llegó con un número más ajustado. La gestión sigue bien evaluada, nadie lo discute, pero el margen ya no es el de los años dorados y el escenario provincial se volvió más competitivo.

El telón de fondo provincial pesa, y mucho. El gobierno de Axel Kicillof, con quien el oficialismo local está alineado, arrastra un nivel de disconformidad ciudadana difícil de disimular, con la inseguridad como la herida más expuesta. Vale recordar que el PRO en la Provincia se Buenos Aires y en la Ciudad, supo cosechar una imagen positiva por haberse plantado frente a la venta de drogas, uno de los motores de la inseguridad creciente. Hoy se ve en todas las calles de la Provincia de Buenos Aires, como la inseguridad crece y no hay respuesta por parte del Gobernador.

A ese cuadro se suma la lectura institucional. El intendente transita su segundo mandato consecutivo y, con la ley vigente en la Provincia, no podría presentarse nuevamente en 2027. El proyecto de reelección indefinida que impulsa el propio gobierno de Kicillof sigue trabado en la Legislatura, y el Frente Renovador, el espacio donde se referencia el oficialismo sanfernandino, ya marcó que no acompañará esa reforma. Si la ley no cambia, el oficialismo local deberá buscar un nuevo apellido, o descansar en el mismo.

Ahí está el punto que todo estratega mira con atención. La continuidad familiar no garantiza la continuidad del capital político. La imagen que construyó el intendente a lo largo de los años es un activo personal, difícilmente transferible en su totalidad a otra figura, incluso dentro de la misma familia. Un dirigente con menor nivel de conocimiento y valoración parte, inevitablemente, desde otro lugar.

Es exactamente ese resquicio el que la sociedad entre Campbell y Ciarletta parece haber identificado. No se trata de confrontar con una gestión que la gente valora, sino de instalar una alternativa para el día en que el escenario, por las propias reglas del juego y por el desgaste del signo provincial, obligue a un recambio. El centro de jubilados, además, no es un dato menor: es el público más fiel y participativo, y ordena el tono de una construcción que no busca el golpe de efecto sino la instalación paciente.

La pregunta que queda abierta es cuánto de esto se acelera si la reelección indefinida no prospera y el humor provincial sigue erosionando al oficialismo. Porque si el signo local se ve forzado a renovar su carta en un clima adverso, la disputa por San Fernando podría ser, en 2027, mucho más pareja de lo que su historia reciente sugiere. Y quienes hoy caminan los barrios sin apuro parecen saberlo.