Está bien sentirse mal


Por Tatiana Miculán

Diagonalizar la salud mental

Con el 2020 llegó la pandemia y una implosión de sensaciones y emociones, algunas anteriormente acarreadas, pero que con el aislamiento salieron a la luz. La incertidumbre, el miedo, la tristeza, la ansiedad y la depresión fueron moneda corriente; pero es necesario frenar para repensar estos conceptos y los discursos que circulan en torno a ellos.

Estuvimos aislados, pero más conectados que nunca, y así fuimos advirtiendo en las redes sociales un incremento de discursos de la mano de algunos influencers como “guías espirituales” que promueven una actitud positiva en la vida como solución a todos los problemas, como si se tratara de una receta o poción mágica, discursos que rozan la positividad tóxica y promocionan el soltar los problemas o las emociones negativas.

«Vivimos en una sociedad donde es un disvalor no “sentirse bien”. Se ve con muy malos ojos a quienes verbalizan malestares, incomodidades, tristezas, preocupaciones, miedos, enojos… se cataloga a estos sentimientos y afectos como “negativos” y rápidamente se los señala como patológicos», afirman desde la Red de Psicologxs Feministas de La Plata. (RPF-LP)

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