“Está en falta”: La fragilidad de la cadena de valor de los medicamentos

Seguramente a más de una persona le debe haber pasado de ir a la farmacia en búsqueda de un medicamento específico y que la respuesta sea “está en falta” aquello que necesita comprar. Esto demuestra que a pesar de ser una de las cadenas estratégicas con gran poder económico, debido a factores internos y externos, queda en evidencia la fragilidad de la misma, no logrando cubrir las necesidades de la población.

Hablamos de una cadena de valor frágil y dependiente ya que cualquier variable externa a la de la industria farmacéutica que no puede controlar, deja trunco cualquier posibilidad de asegurarle las medicaciones. De poco sirve las mejores maquinarias para la producción de los medicamentos si no podemos contar con principios activos que llegan desde el exterior o mismo, no contar con insumos críticos, como por ejemplo pueden ser los frascos para envasar.

Desde que empezaron las bajas temperaturas se agudizaron las faltas de medicamentos específicos para esta temporada del año, como son los corticoides, budesinonide y betametasona, en gotas, antitérmicos, como dipirona e ibuprofeno, en jarabe, o mismo distintos jarabes para la tos. Dentro de las razones, como mencionábamos anteriormente, la falta de insumos o de principios activos llevan a una situación que la industria farmacéutica no puede resolver para garantizar el acceso a los medicamentos por parte de los pacientes.

La industria farmacéutica se muestra absolutamente resuelta, ostentando grandes equipos tecnológicos de avanzada para poder desarrollar y producirlos medicamentos en suelo nacional, pero al no contemplar las variables externas que no puede controlar, el estado de dependencia y fragilidad de la cadena es alarmante.

Lamentablemente hablamos de que no se garantizan todos los eslabones, ya que por ejemplo quien se encarga de la producción de frascos, además de encontrarse sumamente monopolizada, establece sus prioridades de acuerdo a las demandas de sus productos, por lo que la industria farmacéutica termina quedando de lado. Situaciones similares se viven con los principios activos que llegan del exterior y que cuentan con plazos legales para el ingreso, que no siempre son acordes a las demandas de los medicamentos, principalmente los específicamente de las estaciones del año.

Con las primeras olas de frío quedaron en evidencia las falencias y fragilidades que tiene la industria farmacéutica, por lo que unas de las soluciones podrían ser contar con políticas específicas para las materias primas para los medicamentos de temporada, que sean reguladas de manera tal que se puedan garantizar los esenciales y que no suceda lo que se está viendo últimamente que los pacientes, en ciertos casos, se vuelve toda una odisea poder conseguir la medicación que necesita.

Las compras centralizadas y un apoyo a la producción pública es otra de las soluciones más viables para poder garantizar que la cadena de valor del medicamento se pueda garantizar en todos los eslabones, teniendo en cuenta aquellas variables que el sector privado no tiene, porque quedó demostrado que solo con las mejores tecnologías no alcanza, y es sumamente necesaria una estrategia de planificación macro.