Guerrero Iraola: “hay que derogar la figura de asociación ilícita”

Desde PostPolítico entrevistamos al abogado del Centro de Ex Combatientes de Malvinas La Plata, magíster en derechos humanos y referente de la agrupación política Sumak Kawsay. Su mirada en torno a la guerra judicial y la situación de Cristina Fernández.

PP: ¿Cómo ves lo que está pasando?

JGI: Los últimos sucesos son parte de los mecanismos híbridos que usa el imperialismo para disciplinar a la dirigencia de América Latina. La persecución a Cristina es parte de un dispositivo sofisticado. Se inscribe en una trama más compleja, que tiene que ver con el condicionamiento a los movimientos políticos nacionales y populares. Argentina tiene una enorme posibilidad de liderar, a nivel global, el proceso de transición energética, dado que tiene lo que el mundo necesitará. De esta forma, el proceso judicial contra Cristina lo es contra la clase dirigente, que tiene entre sus horizontes la idea de hacer valer la posición estratégica de nuestro país.

PP: ¿Por qué decís que Argentina tiene una enorme posibilidad?

JGI: Hace poco, Guillermo Garavennta, especialista en litio, expuso ante el Congreso de la Nación. Remarcó que el litio es estratégico, porque genera vulnerabilidad en los países que no lo tienen. En el mundo hay aproximadamente80 millones de toneladas. En Argentina tenemos 19,3 millones de toneladas. Bolivia, Argentina y Chile tienen alrededor del 60% del litio. Según la AFIP, refirió Garaventta, la tonelada de litio ronda los 53 mil dólares. Si Argentina pudiera tomar y nacionalizar el litio, por cada millón de toneladas, tendría 53 mil millones de dólares (al precio actual). Una deuda externa de las contraídas por Macri por cada millón de toneladas. Casi el monto que los organismos multilaterales destinaron a la reactivación económica global luego de la pandemia. ¡En Argentina hay 19,3 millones de toneladas! Además, hay alimentos y proteínas. Con esto tiene que ver el fenómeno de disciplinamiento a la clase dirigente.

PP: ¿Entonces?

JGI: En lo personal considero que tenemos que dar un debate serio sobre cómo funciona el Poder Judicial. Hay que construir una noción de soberanía judicial. Es imprescindible. Pero también hay que dar debates y poner el cuerpo sobre los mismos. En Argentina debemos derogar lafigura de asociación ilícita. Es un tipo penal nefasto, que desde siempre se ha utilizado para perseguir a dirigentes políticos. Es una figura que contraría la Constitución Nacional y que, para colmo, tiene una pena muy elevada. Por eso es la “figura comodín”. Exige poco por parte de jueces y fiscales en términos probatorios. Te meten asociación ilícita en la carátula y tienen juego para hacer cualquier cosa.

Sin asociación ilícita, siguen existiendo figuras penales para luchar contra la corrupción. Ello, sin perjuicio de que, considero, hay que modificar en su conjunto el código penal argentino, y dar a la administración pública y los bienes públicos, como objetos jurídicos, mayor valor y gravitación. Creo que desde el Poder Legislativo se debe dar ese debate. Un Poder con máxima representatividad política, territorial, un cuerpo colegiado discutiendo hacia adentro cómo erradicamos estas rémoras represivas, y avanzamos hacia un derecho penal que ponga el foco, el énfasis, en lo público como bien colectivo, y no en las personas. Estas doctrinas arbitrarias, como la Irurzun, implican una formulación del derecho penal del enemigo, esto es, convertir en demonio a quien quiero perseguir, e invertir, jurídica y socialmente (vía medios de comunicación), la carga de la prueba. De esta forma, el Poder Judicial deja de tener que probar la responsabilidad penal, y es la persona quien debe probar su inocencia. Las sentencias, así, están escritas de antemano. Un desquicio que rompe todo nuestro sistema de garantías.

PP: ¿Cómo ves lo que sigue?

JGI: La respuesta del peronismo ha sido importante. Ahora tenemos que pasar de este momento silvestre a un esquema de organización y alerta. Es imprescindible que discutamos cómo seguir, qué iniciativas tomaremos y, sobre todo, cómo empezamos a trasladar esa organización a los distintos territorios. Soy un convencido de que, desde la unidad de acción y concepción, podemos guiar a Argentina a un futuro próspero con desarrollo e inclusión social. De esta forma, organización, unidad y resistencia son los tres pilares de la discusión que se viene.