Mariana Enriquez: “Tengo una actitud poco solemne con la literatura”

Por Las brujas que salem

Mariana Enriquez es escritora, periodista, editora del suplemento Radar, de Página 12 y, sin duda, una prolífica autora de libros que, además de ser amados por sus lectores, son valorados, traducidos y premiados en muchísimas partes del mundo. Hace días la revista Times, incluyó su novela “Nuestra parte de la noche” entre los 100 libros favoritos del año. La novela, publicada en nuestro país en 2019, llegó traducida en el 2023 al país del norte y cautivó a los lectores, en tanto fue calificada por los especialistas como una “obra maestra del terror sobrenatural”

Pero ¿cuál es la fórmula de esta celebrity -que llena teatros mostrando esa “actitud poco solemne con la literatura” y no puede creer la edad que tiene- para hacer que sus libros lleguen por igual a gente de todas las edades y a la vez disfrutar tanto lo que hace?

En formato de cuentos, ensayos o novelas de terror, en un género que algunos definen como “realismo gótico” por cientos de páginas Enriquez hace desfilar con absoluta facilidad, “apariciones”, demonios, sectas, supersticiones, monstruos, brujxs, magia negra… Pero va por más. Por mucho más. Los contextos en donde se inscriben las  historias de sus  personajes se sitúan en momentos muy negros e identificables de nuestra historia y eso muchas veces nos hiela la sangre porque a la ficción, se suma todo lo que conocemos de la crueldad real que anidó en nuestro país.

Mariana Enríquez es periodista, trabaja con hechos y verdades concretas todos los días y toma partido, se posiciona ideológicamente. Dice lo que piensa. “soy medio salvaje”- confesará en esta entrevista. Y gracias a su talento y a ese “salvajismo denuncia el patriarcado, la locura de los hombres por alcanzar el poder, los desastres ambientales, las miserias humanas y todo lo que le hace ruido, para volcarlos en un éxito tras otro. 

RECONOCIMIENTO DEL WEF: “MUJER ARTISTA 2023

El 6 de diciembre pasado, en el Museo Evita se realizó una ceremonia, organizada por el WEF -World Economic Forum- Argentina para entregar el premio “Mujer artista 2023” a Mariana Enriquez, que, en la ceremonia organizada en octubre no se encontraba en el país.

Lina Anllo, la presidenta de este organismo, compartió luego con la homenajeada una distendida charla con ella. Esto dijo al recibir el premio:

Mariana Enríquez: Hoy (6 de diciembre) justo es el día de mi cumpleaños. No pude estar para recibir este premio porque estuve de gira durante dos meses y pienso ahora en este reconocimiento de artista 2023… Yo este año publiqué un solo libro, escribí otro, pero lo que hice -que me tiene muy contenta- es un espectáculo que se llama “No traigan flores”. Esto fue algo raro, porque mis productores me dijeron ‘Mariana hay un montón de gente que te lee y que, además, te quiere ver ¿por qué no armamos algo en donde vos leas?’ Y así nació “No traigan flores”, un espectáculo que lo hacemos en teatro, que ya pasó por Rosario, Buenos Aires, San Juan, Mendoza, y hubiera ido a más lugares -si hubieramos tenido tiempo- pero que es, básicamente, un espectáculo de literatura. Yo leo, hay un artista que se llama Alejandro Bustos que ilustra los cuentos y el “Mono” Hurtado que toca el contrabajo, hago un par de cambios de ropa, me pinto, pero solo eso comento textos y nada más.

Lina Anllo: Y agotás las entradas…

-Si, si. La idea surgió porque había muchos lectores que tenían ganas de otra cosa. Además yo pienso siempre que todas las ramas del arte se van innovando y cambiando: la música incorpora visuales; el cine lo podemos ver en diversas pantallas; los videojuegos son tan artísticos como una película y yo pensaba que a la literatura también había que encontrarle su otro espacio. La realidad es queel espacio normal de la literatura es “ser leído”. Que te lean por un lado es lo más arcaico del mundo pero a la vez lo más moderno. El audio libro es algo que mucha gente está usando, porque se va a correr o se ponen a arreglar la casa con él.

Te apodaron la estrella del rock de la literatura ¿por qué creés que es eso?

-Creo que sobre todo porque tengo una actitud muy poco solemne con la literatura. Yo no quiero ser una gran dama de la literatura, yo quiero ser una escritora que se lleva bien con sus lectores, que no está encerrada, que anda por la calle, que concibe a la literatura como un diálogo con los demás.

A mí me gusta mucho la música, me gusta mucho la ropa, no lo pienso como una cosa torturada y oscura, sino como una forma de comunicarse con los demás y eso y eso es muy parecido a ponerse en un escenario a hablar con la gente. También tiene que ver con que yo publiqué mi primera novela cuando era muy chica; la escribí a los 17 y la publiqué a los 19 o 20 años. Eso te cambia todo; te hace tener otro contacto con el mundo literario y conocer ese mundo. No tienen idea la enorme diferencia que hay en cómo tratan a una mujer escritora, cómo la trataban en el 95, y cómo la tratan ahora. Yo eso lo ví todo. En el 95 yo estaba casi sola, ahora hay algo -que yo le digo una visibilidad tramposa- que es decir  y hablar de las escritoras latinoamericanas,  y expresar lo bien que les va: Samanta Schweblin gana el Nacional Book Award, a Agustina Bazterrica la traducen y la rompe, está Dolores Reyes de la que  están por hacer una serie con Cometierra, hay una película (Temporada de Huracanas) de una mexicana  extraordinaria como Fernanda Melchor, y podría seguir nombrando muchísimas más.

Pero yo no quiero- y en lo personal lo milito- que piensen que la literatura de las mujeres es una moda, porque eso ya pasó. Hubo una generación de grandes escritoras en Argentina – de otro componente social- en donde Silvina Bullrich, Marta Lynch, Beatriz Guido que eran las personas que más libros vendían… y ahora están todas en saldo, excepto Sara Gallardo que es la única que fue rescatada un poco.  Si uno vuelve a esas escritoras la verdad es que ya no se publican más, y uno vuelve a los cuentos de Beatriz Guido por ejemplo y los lee y dice: Guauuuu eran buenísimos. Sin embargo ellas fueron borradas; son conocidas todavía pero andá a buscar un libro de ellas, ya nadie las publica.

En este sentido creo que hay que desconfiar de la visibilidad por entusiasmo del mercado. Hay que sostener que las mujeres escribieron siempre y que las mujeres no son un momento en donde tienen algo para decir, sino que son escritoras como cualquier otra mujer que ejerce cualquier otro tipo de actividad. Es peligroso pensar que ahora tienen algo para decir porque están de moda los derechos de las mujeres o porque ahora se escuchan sus voces.

-¿Ocurre como en otros trabajos y profesiones que a las mujeres escritoras les ha costado más publicar o hacerse conocidas?

-Por supuesto que cuesta, en su momento costaba aún un poco más porque no te tomaban en serio.

Yo en mi primera novela no tuve problema, porque tenía 20 años era guapísima y me promocionaban de esa manera. Yo era una chica de 19 años pero ¿qué hubiera pasado si no me veía como me veía o no tenía la actitud que tenía? ¿Qué hubiera pasado con una chica que es igual de talentosa pero era tímida?

Yo en ese momento era la única chica, ahora yo voy a una Feria, un Encuentro y hay un montón de mujeres. En ese momento las únicas que existían eran las esposas de los escritores o mujeres… raras. (se ríe). Yo soy medio rara, pero me refiero a raras, a secretas; la idea de escritora secreta que es un concepto totalmente enfermizo. Incluso escritoras que son famosas, pero no leídas, como Silvina Ocampo. Yo escribí un libro sobre ella y noté que era muy publicada, ella fue la mujer de Adolfo Bioy Casares pero era muy difícil encontrar alguien que te hablara de un cuento de ella o que te dijera cómo o de qué temas escribía.

Recuerdo una de mis primeras salidas como escritora, con mi editor. Nos encontramos con otro escritor, varón él, yo tenía 19 o 20 años era una adolescente. El escritor me preguntó en un tono muy especial ‘¿Leíste El Idiota de Dostoievski?’. Yo no lo habia leído y entonces le dije que no, que había leído los Karamazov, si le servía… Pero eso me salió a mí, porque soy media salvaje, otra chica de la misma edad, le provoca desconcierto, piensa que no leyó los rusos y que no está preparada. A mí no me importaba nada no estar preparada porque no estaba intimidada, pero la realidad es que te trataban así

Lo que yo sentía en ese momento era una constante toma de examen y en relación a las oportunidades para publicar ahora no pasa tanto, a mí no, pero sí veo que les pasa a las mujeres con las primeras o las segundas novelas que publican.

Yo trabajé, durante la pandemia, en el Fondo Nacional de Artes como Directora de Letras. El primer concurso que organizamos lo ganó una poeta tucumana. Estando allí noté la enorme diferencia en relación a cuántas mujeres y cuantos varones se presentaban a competir y la diferencia tenía que ver con una cuestión de confianza nomás. 

En el Fondo Nacional se hace todo el tiempo las “tortitas las estadísticas” y eso queda muy claro graficado. Se presentan menos mujeres, menos mujeres del interior y menos personas del interior.

Cuando investigábamos los motivos estos tenían que ver con que pensaban que no iban a ganar aunque se presentaran, que seguramente ganaban las personas del Gran Buenos Aires, Rosario Córdoba, Mendoza, Neuquén quizás.

-En la elección del tipo de escritura de tus libros hay una influencia muy fuerte de tu abuela correntina. ¿Cómo fue eso?

-Mi abuela nació en Corrientes, era hija de italianos, que se instalaron en el Litoral. Ella se casó con un paraguayo que era capitán de barco, a quien yo no conocí y que estaba muy poco. Yo creo que ella lo extrañaba mucho y una manera de conectarse era contar narraciones. A mí lo de contar me viene un poco por ahí. Mi abuela no tenía ningún interés en leyendas, mitos, ella siempre contana historias terroríficas, per muy terroríficas…. Y me las contaba a mí como si tal cosa. Yo la pasaba muy mal… y muy bien porque el terror a mí me encanta, de hecho es lo que escribo porque es muy adrenalíco.

La última vez que estuve en Galicia -mi otra abuela era de Galicia- y allí una tradición mitólógica y de cuentos de aparecidos muy fuerte pero también tiene cosas fuertísimas.  Hay una procesión por ejemplo que se llama La Santa Campaña en gallego “Santa Compaña” que es una caminata de muertos. El que dirije esa procesión que va adelante, está vivo y si vos la vés te pasa el mando, una cruz, un caldero y te tenés que hacer cargo de dirigir a los muertos hasta que vea otro estúpido que la vea. Entonces para evitar que esto pase, en muchos rincones de Galicia, hay como unas grandes estatuas en encrucijadas de caminos para detenerlos. Como esta leyenda, hay millones. Cuando yo estaba allá me preguntaban si miabuela gallega me había contado cosas. Yo me reia porque ella era era comunista, republicana, odiaba todo lo sobrenatural e irracional, porque se consideraba“la nueva mujer raciona” o sea que jamás me contó algo por el estilo.  Todo venía de mi abuela correntina, por consecuencia era mucho más “argentino” eran leyendas del Litoral, y también de la frontera con Brasil de toda esa zona.

-Fue así que fuiste construyendo historias de terror con características de nuestro país…

-Si, esas narraciones de ella me dieron la primera idea para hablar del terror «argentino». El terror que a mi me gusta es el que yo leí que es un 90 % anglosajón y para trasladarlo a algo más cercano busqué entre mis propios miedos y yo, al buscarlos, lo encontraba en esos mis primeros cuentos que me narraba mi abuela.

-En tu último libro, “Porque demasiado no es suficiente” te refirís a “las fans” y hablás sobre una suerte de menosprecio y misoginia que hay sobre ellas, ¿podés ampliarnos ese razonamiento?

-Yo toda la vida fui fan de música sobre todo, y siempre noté, sobre todo a partir de trabajar en la prensa, el enorme desdén que había, primero desde el periodismo, y después en general, hacia las chicas que son fans de algo. En principio viene de un pensamiento de que es una etapa que atraviesa que se les va a pasar, también que son histéricas y más de 80 millones de fórmulas sobre la temática…

Me acuerdo antes de irme de gira de trabajo, estaba en un taxi porteño clásico,  con un taxista clásico y él al ver que les estaban haciendo una nota a las chicas que estaban acampando esperando por Taylor Swift decía enojado’¡Por qué no se van a laburar!’ y yo le respondí. ‘Porque son menores de edad señor’.

Son dos meses de su vida ¿Qué les molesta? Déjenlas que la pasen bien. ¿Cuál es el problema con que la pasen bien?

Lo cierto es que la mujer eufórica, excitada, apasionada, gritona, llorando, causa molestia. Molesta y es una disrupción brutal. Y esto pasa no solo con las mujeres, también con las minorías sexuales.

Ésta es una forma de expresividad que los varones también la tienen, con el fútbol, pero que está mucho más legitimada.

Esta actitud de las fans, más allá de cuán lejos pueda ir con lo que hacen, incluso cuán pesadas puedan ponerse con el artista o que la situación se vuelva a veces oscura o de obsesión, en la primera línea se trata de actitudes que son sanas, amables, simpáticas, amorosas, divertidas. Pienso en las “nenas de Sandro”, las swifties, las chicas rockeras como yo… 

Después también hay que decirlo hubo un momento de confusión de los músicos varones- algunas chicas también porque el poder a veces tiene que ver con la posición en que cada uno está- de pensar que porque te morís por la música, también te morís por estar en la cama con ellos y no es necesariamente así. Yo cuando era chica estaba en mi habitación imitando a MickJagger porque en realidad yo quería ser como él, quería estar ahí arriba del escenario y sentir lo que él sentía. También quería estar con él pero eso era medio secundario.

Cuando vino a la Argentina Madonna yo trabajé mucho el tema de sus fans. Había un montón de chicas y chicos gays y las notas que salían al respecto eran tremendas, se decía que era una locura… eran notas muy antipáticas. A la par había un montón de movimientos políticos que querían echar a Madonna del país que eran acciones terriblemente violentas pero nadie hablaba nada de eso. En cambio sí de los chicos y las chicas que iban a verla que era a partir de un amor total. Me acuerdo de irlas a entrevistar y era muy emocionante ver, como en un momento muy feo de Argentina esta artista pop les aportaba a ellas un montón de cosas.

Hay algo que yo vengo estudiando y trabajando desde hace tiempo, que viene desde antes de The Beatles, que es unacosa dionisíaca, que tiene que ver con las mujeres que seguían a los dioses griegos por las colinas bailando y que creaban un espacio ritual. Ese espacio tiene mucho del reconocimiento del propio cuerpo, de la propia sexualidad, en algunos casos puede ser algo momentáneo, un pasaje en la adolescencia pero también puede durar toda la vida.

Es un tema muy interesante. Todos sabemos que vino Taylor Swift, ella llegó poco antes de las elecciones y el trabajo que hicieron sus fans, visulamente incluso y militando su postura polítca fue fabuloso. Y todo fue a partir de una escena de un documental de ella en donde asegura que no votaría nunca a ningún candidato que no esté a favor del derecho de las mujeres o que sea pro vida, entre otras cuestiones y ellas dijeron, si Taylor dice esto y nosotras la admiramos, vamos a apoyar de esta manera. No tiene mucho más vuelta que eso. Y es interesante que mucha de la formación política, que a lo mejor no viene de otro lado. por el motivo que sea, la estén recibiendo desde una “estrella pop”, que termina siendo. en este sentido, una líder positiva, aunque no sea cercana.

-¿Cómo sigue lo que queda del año para vos y el que viene?

-Termino éste con dos presentaciones más de “No Traigan Flores”, luego tengo un libro nuevo en marzo, estoy escribiendo una novela, un libro de ensayo… un montón de cosas ( risas)

OBRAS

1995 “Bajar es lo peor”

2004 “Cómo desaparecer completamente”

2007 “Mitologí celta”

2010 “Chicos que vuelven”

2013 “Alguien camina sobre tu tumba: Mis viajes a cementerios”

2014 “La hermana menor, un retrato de Silvina Ocampo”

2016 “Las cosas que perdimos en el fuego”

2017 “Este es el mar”

2017 “Los peligros de fumar en la cama”

2019 “Nuestra parte de la noche”

2019 “Ese verano a oscuras”

2020 “El otro lado. Retratos, fetichismos, confesiones”

2021 “El año de la rata”

2023 “Porque demasiado no es suficiente”

PREMIOS

2017. Premio Ciutat de Barcelona, por “Las cosas que perdimos en el fuego”.

2019. Premio Herralde de novela, por “Nuestra parte de noche”.

2019: Premio Celsius por  “Nuestra parte de la noche”

2019: Premo de la Crítica en Narrativa por  “Nuestra parte de la noche”

2022 Grand Prix d’lImaginaire por “Nuestra parte de noche”

2023.- Premio de Cultura Centenario de la Reforma Universitaria, UNC (Universidad Nacional de Córdoba, Argentina)