Riesgo y negligencia: la peor cara del Estado en el Barrio La Hermosura

Vecinos y vecinas del Barrio La Hermosura, situado al sudeste de la ciudad de La Plata, sienten, una vez más y como ocurre en tantos barrios de la periferia platense,  que el estado municipal no es capaz de dar respuesta siquiera ante situaciones de riesgo inminente y peligro para los más chicos.

Hace 10 días se cayeron dos postes de luz en la plaza de calles 641 y 131, que dejaron sin servicio media plaza. Hay cables colgando y postes podridos a punto de caerse en un lugar donde circulan niños y niñas permanentemente, es la placita del barrio… si las autoridades municipales no hacen nada en estos casos donde corren riesgo los más chicos, ¿qué más podés esperar?”, indican vecinos del lugar.

Cuando se cayeron los postes avisamos a Defensa Civil y a la Delegación, que ese mismo día vinieron, cortaron los cables que pasaban por la hamacas y dejaron todo rodeado con cinta de peligro, y dijeron que ahora debía venir Edelap a hacer su parte, luego la municipalidad seguíría con la restitución del tendido, y así pasan los días... No vino nadie más. Reclamamos permanentemente y nada. Como consecuencia no hay agua en la plaza porque es con bomba eléctrica, no hay luz en el Salón de Usos Múltiples, se cortó el cable del servicio de  WiFi gratuito que muchos jóvenes utilizan para poder hacer sus tares escolares, porque no cuentan con internet en sus hogares, no podemos abrir la Biblioteca ni hacer los Talleres y demás actividades programadas allí, y lo más peligroso: todas las personas que andan por el lugar están en riesgo permanente de que se caiga un poste o se corte un cable.”

Reclamos de larga data, teléfonos que no dan repuesta.

Meses atrás, a principios de marzo, muchos medios platenses informaron a la comunidad sobre la situación de desidia que vivían vecinos del barrio: “gracias a ello, en aquel momento, el Municipio nos convocó y propuso realizar mesas de trabajo quincenales para poder dar respuesta a las diversas problemáticas planteadas. En un encuentro que parecía cordial, y con un plan de trabajo que desde el barrio habíamos armado, varios de los presentes nos dieron sus teléfonos a fin de poder dialogar ante cualquier eventualidad. Desde ese encuentro solo tuvimos una mesa de trabajo a los 15 días, en la cual no participó ninguna autoridad con capacidad de tomar decisiones, y las veces que nos hemos querido comunicar para poder avanzar en los compromisos que asumieron, no respondieron u omitieron los reclamos”, indicó María Eugenia, vecina de La Hermosura.

La realidad es que hay algunos trabajadores municipales con los cuales se puede mantener un diálogo permanente, que intentan brindar respuestas a nuestras inquietudes, pero administrando recursos muy escasos. “Nuestra zona es semi rural, el pasto que crece son cardos, la plaza está llena, si no se mantiene, los chicos se lastiman… En marzo reclamamos la iluminación de la calle colectora porque es un peligro, no ves una persona caminando a la noche, es una boca de lobo, y la ruta está a 10 metros, no hay carteles que señalicen que acá anda gente…” indica Pablo con preocupación.

“La calles no dan más, en marzo se comprometieron a dejar máquinas trabajando hasta que todo el barrio sea transitable, y que, si no llovía, en poco meses estaría terminado. Hoy con suerte el 20% de las calles se empezaron a arreglar, pero no se culminó, ni hablar de aquellas que nunca se tocaron, están mucho peor que en aquel entonces… Y ahora sí empieza la época de lluvias.” se lamentan los vecinos.

Otro gran reclamo es por las luminarias que iban a poner en funcionamiento: “vinieron dos o tres veces, arreglaron un par y hoy ya hay más luces rotas que en aquel momento, no hay mantenimiento en absoluto. Para nosotros es fundamental informar con preocupación los pocos o nulos conocimientos técnico/profesionales que tienen quienes se acercan, en situaciones límite, a querer resolver los problemas que tenemos”, comentan con preocupación.

Todo el tiempo estamos realizando actividades que nos permitan encontrar cierto bienestar, acompañar a niños y niñas que crecen acá, y sentirnos parte de nuestro lugar: hace un mes festejamos el Día de las Infancias, más de 250 chicos vinieron a jugar a la plaza, a tomar chocolatada y recibir regalitos que con mucho esfuerzo conseguimos. El sábado 24 queremos celebrar el Día de la Primavera, pero ¿cómo vamos a decirles a los nenes y nenas que vengan a celebrar a su plaza, si hay postes de luz caídos al lado de los juegos? Es una locura… Es realmente angustiante tener que llamar por teléfono decenas de veces para que por favor vengan a hacer lo que corresponde…” cuenta Eugenia, con tristeza.