Yama Corín: “Ellos disfrutan y gozan de este dolor porque están del lado de la perversión”

Por Gabriela Chamorro – Las brujas que salem

El Tribunal Oral en lo Criminal Nro 15 de la Ciudad de Buenos Aires absolvió el pasado 21 de noviembre a Hernán Gustavo Rizzi, juzgado por el delito de abuso sexual agravado contra su hija, hoy mayor de edad, luego de cuatro meses de debate oral y a 11 años de que su madre, Yama Corín, lo denunciara.

ABSUELTO NO ES INOCENTE.

La historia de Luna y de su mamá lamentablemente no es la única.Hay muchas otras a las que la justicia misógina y patriarcal le da la espalda a las niñeces y a las madres protectoras. Sin embargoéste caso se convirtió en un emblema de cómo se da la lucha contra el patriarcado y el fascismo de forma colectiva, organizada, amorosa y comprometida con los derechos humanos.

“La sentencia fue un batacazo” sostiene Melisa García, titular de ABOFEM  y parte activa y fiel de esa red que se conformó para acompañar a Yama y Luna durante todo este tiempo.

Marina González, una de las abogadas de Luna, también expresó que la resolución fue “sorpresiva e inesperada” y explicó que, en el proceso del juicio, Luna pudo con “solidez y contundencia” contar los hechos que vivenció y padeció y que, a pesar de ello, el tribunal la desoyó y absolvió a su agresor.

«Para nosotras es inentendible, no nos entra en la cabeza. Nos cansamos de decir que la justicia es patriarcal. Pensamos que no iba a pasar. Nos queda apelar a Casación», agregó.

González también criticó duramente a la defensa del acusado que, de manera reiterada, le preguntó detalles sobre hechosextremadamente dolorosos. Asimismo dijo que esta resolución debe leerse como “un cambio de época que se empieza a plasmar con estas sentencias que van tomando los jueces”

En tanto, la Madre de Plaza de Mayo Nora Cortiñas, que estuvo acompañando a la joven, aseguró: «Vamos a ir hasta el final. Tiene que ir preso»

UNA HISTORIA DEMASIADO LARGA

El juicio realizado este año y que terminó con esta absurda absolución tardó 11 años en llegar. En el medio Luna y su madre atravesaron todo tipo de violencias: intentos de revinculación con su abusador durante varios años: un largo y revictimizante proceso burocrático que incluyó discutir la competencia del expediente; no haber podido acceder a la Cámara Gesell siendo menor de edad, y decenas de pericias sobre Yama y su hija, entre otras.

Recién a los 18 años de Luna, se realizó la elevación a juicio graciasa  un sistema imperante que desoye y descree de quienes denuncian.

Este sufrimiento se puede multiplicar por miles: En el 98 por ciento de los casos de abuso sexual en la infancia los agresores son varones y, en su mayoría, familiares cercanos. Además, de cada mil casos que suceden, 100 se denuncian y solo 1 llega a tener condena.

Por esto Yama Corín subraya que “el abuso sexual en la infancia se inscribe en la tortura, y eso tiene que ver con la lucha por los derechos humanos. Esto hace que no sea una lucha que se tenga que dar solo desde la agenda de los feminismos sino de todo el arco político”

POR LAS MUCHAS LUNAS QUE NECESITAN SER ABRAZADAS

Yama ya formaba parte de la agrupación feminista MUNDANAS cuando reconoció la situación de abuso de su hija. El contexto de grupalidad le permitió ser acompañada y sostenida en los primeros pasos de la denuncia, por el año 2012. Estos momentos iniciales fueron a ciegas, poco a poco, aprendiendo y construyendo herramientas.

“En ese camino fuimos entendiendo cuáles eran las fallas reales, tanto del aparto judicial como también de otras instituciones que también son responsables en la garantía de derechos de niños, niñas y adolescentes como es la escuela por ejemplo. O como deberían ser los espacios de acompañamiento integral para que no sean excluyentes en término de las personas que pueden pagar el patrocinio jurídico o la atención psicológica” cuenta Yama.

Así, colectivamente fueron construyendo dispositivos a lo largo de los años, armando equipos de abogadas, psicólogas, atención grupal con perspectiva feminista para madres protectoras y sobrevivientes. También desarrollaron materiales, talleres y capacitaciones además de formarse en cómo peticionar ante el Estado, para que garantice esos dispositivos para todas las personas que atraviesan esta situación.

En esos años todavía no había llegado la marea verde y menos se hablaba demasiado sobre la problemática de abuso sexual en la infancia y Yama como militante feminista pero también de la izquierda socialista confiesa  que no había una  agenda sobre cómo las infancias también sufren la violencia patriarcal.

Con muchos apoyos, incluso “el feminismo del oeste” a quien siempre agradece, Yama nunca dio un paso en absoluta soledad.

Y fue clave para entender y profundizar el tema preguntarse ¿dónde estaban los abusadores? Y explica No eran solo esos hombres malos que nos acechaban en los callejones oscuros, no eran tan fáciles de identificar, eran parte de nuestra clase, de nuestras organizaciones, de nuestras familias y además había personas queridas capaz de creerles” y agrega: “El problema era mucho más profundo había gente que nosotras queríamos que eran capaces de defenderlos por lo que la pelea era mucho más terrible y más dura”

Y los recursos fueron apareciendo con esfuerzo el libro “Nuestra revolución no defiende abusadores” que se puede bajar en PDF, ofrece variados recursos para una mirada integral que tiende a la reparación y abarca frentes legales, pedagógicos, terapeúticos, artísticos, entre otros. Un audiovisual que se llama “Tengo derecho a ser yo” aborda el falso Síndrome de Alienación Parental. Pero algo que es ineludible según Yama y todas las madres protectoras tiene que ver con la escucha en el relato cuando un niño o una niña nos habla.

“No podemos descreer, desconfiar o minimizar un relato de abuso”  asegura y aconseja estar atenta al comportamiento de les niñes, cuando están en un estado de inestabilidad o situación de tristeza. “A veces no necesariamente sea un abuso sexual pero sí seguramente hay algo que atender”, reflexiona.

Desde inapetencia o comer sin límites, dibujos, imposibilidad de dormir, irritabilidad, un estado de bienestar alterado, variados son los indicadores de que a un niñe le puede pasar algo. Ahí se hace indispensable consultar, hablar,  no desestimar y hacer una cita terapéutica o con personas de nuestra confianza que tengan herramientas para acompañar y reconocer qué es lo que le está pasando a esa niñez.


LAS PRIMERAS PALABRAS DE YAMA TRAS LA SENTENCIA

Los jueces Virginia Sansone, Adrián Martín y María Elisa Gaet comunicaron su fallo a las 16:30. La hora prevista había sido las 13 pero poco importó alargar la agonía unas horas más.  Unas 300 personas pedían justicia para Luna en la puerta de Lavalle 1171 bajo la lluvia. Al día siguiente Yama Corín escribiría un texto conmovedor.

“El dolor es hondo y lo lloraremos. Pensamos que a lo mejor se podía, no por deseo o numerología. Fue un juicio que contó con la declaración precisa y detallada de la víctima, sostenida por psicólogos y peritos, incluso testigos.

Tres víctimas más de violencia sexual hacen el contexto del acusado. Contamos con la acusación del fiscal, Guillermo Morosi, que pidió 15 años y a quien le agradezco, el hecho de haber hecho su trabajo como corresponde, con perspectiva de género, niñez y calidad humana, fue el único en aportarnos algo de reparación por parte del aparato judicial

Por otro lado intervino una defensa cruel y bruta. Patricia  Anzóategui es eso. Encarnó la defensa del acusado fanáticamente y muchas veces no recordaba su nombre, seguramente no le importa, porque enfrente tiene a una feminista y su odio hacia nosotras es lo que la motiva a defenderlo. Maltrató a testigos en los interrogatorios, algunas veces el tribunal intervenía, otras no. Pero la violencia fue corriente, activa y provocadora en todas las audiencias. Las acusaciones y amenazas a mi persona constantes.

Intentando y con éxito, prolongar el juicio a lo máximo posible. Hasta un cambio de gobierno más favorable quizá.

La jugada funcionó y el tribunal que parecía respetable dejó hacer y se colocó del lado derecho de la sala. El de la defensa, un mamarracho cruel.

Deseo fervientemente que no puedan dormir en paz. Porque estoy segura que algo turbio pasó para que resuelvan así.

Los fundamentos serán la acomodación a eso. No tengo dudas. La verdad es una y estuvo frente a ustedes Virginia Sansone, Adrián Martín, María Elisa Gaet absolvieron al violador de una niña. De mi niña. El seguirá libre gracias a ustedes.  La cruel abogada hará bailecitos de victoria. Pero ustedesno tendrán libre la conciencia nunca más. Nosotres no olvidaremos sus nombres.

El llanto de mi hija ayer, abrazada a NoritaCortiñas, que por primera  vez la vi quebrada rodeada de cientos de llantos serán mi motor.

Todo ese dolor genuino, amoroso, cansado y furioso tiene toda la dignidad que a ustedes les falta.

No importa el poder con el que cuenten

Prefiero siempre estar de este lado”

ACOMPAÑADES

Yama rescata antes y después del veredicto la importancia de estar acompañadas: militantes feministas, trans, travestis, sindicatos, organizaciones sociales y políticas, organizaciones de derechos humanos, medios, muchas y muchos con nombres y tantos otrxs con su militancia y su presencia.

“Esto es posible porque en esta construcción militante pudimos entender que lo que le pasó a mi hija no es una situación aislada ni una tragedia personal,  sino que hay muchas Lunas  que enfrentan estas formas de violencia y que se  hace la diferencia, si se enfrenta en forma colectiva”- asegura y agrega “Creo que hemos conseguido no sólo que el movimiento feminista y transfeminista incluya en su agenda a las niñeces sino que estamos también viendo la justicia en esa consigna que logramos conquistar que tiene que ver con la reforma judicial feminista”

En este sentido Yama señala un programa del Ministerio de Justicia que se llama Patrocinar en donde los profesionales trabajan muy bien y que se creó hace un año. También valora distintos grupos y organizaciones, ONGs, Asociaciones Civiles e incluso personas individuales que luchan contra el abuso sexual en la Infancia.

La Mesa Nacional contra el Abuso Sexual creado por Mónica Macha en el ámbito del Congreso es otro espacio amoroso, de contención y de referencia para consultar. 

A pesar del fallo desfavorable que le tocó enfrentar reconoce, como parte de este trabajo colectivo, dos situaciones puntuales que se dieron en las audiencias. Yama nos cuenta  la historia de una psicóloga que cuando Luna tenía 7 años la atendió y, en ese momento, vio un conflicto familiar, pero no le dio demasiada importancia. Esta psicóloga declaró en el juicio y con el correr de estos años pudo ver y entender que eso que contaba Luna estaba enmarcado en la violencia de género. Lo que en se momento vio como cuestiones por resolver hoy entendió que eran indicadores de abuso sexual.

«No se trató solamente de la honestidad individual que, por supuesto, la tuvo. Hubo un proceso que nosotras construimos hace años en la calle, le dimos sentido no solamente ideológico, sino también a lo técnico, a los profesionales» explicó.

El otro aspecto que resaltó fue la posición del fiscal que solicitó 15 años de prisión para el acusado teniendo en cuenta la Convención Internacional de los Derechos del Niño y de Belém do Pará (Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer) «para expresarse en relación a la violencia de género que estaba expresando la defensa del abusador en mi contra» indicó Yama.

“Entonces lo que se hizo no sólo es para conquistar la justicia para Luna, sino que  estamos abriendo camino para tantas otras”  resumió la madre protectora.

Cada día del proceso Yama y Luna estuvieron acompañadas de mujeres como Liliana Hendel, Secretaria de la Secretaría de Mujeres Políticas de Género y Diversidades de La Matanza; la psicóloga Marita Müller, ThelmaFardín, Checha Merchán, la ministra Ayelén Mazzina, María Elena Naddeo, la abogada Nelly Minyersky y muchas más.

Pero además de este acompañamiento Yama asegura que no hay forma de emprender un camino de reparación si no hay una mirada sobre lo sucedido y esa mirada tiene que condenar al agresor. Debe ser la justicia la que ponga el límite sobre un hecho donde hay una víctima y un victimario y ese victimario tiene que tener una condena.

YAMA Y ANDREA, HISTORIAS PARALELAS

Otro caso similar tuvo una sentencia absolutoria pocos días antes. El caso fue encabezado por la madre protectora Andrea Vázquez contra el progenitor de sus hijos y médico obstetra y ginecólogo, Pablo Ghisoni en el Tribunal Oral en lo Criminal  (TOC) N° 3 de Lomas de Zamora.

Ghisone fue acusado también de abuso sexual en este caso contra dos de sus hijos. Andrea se había separado en 2009 de quien era su pareja y padres de sus hijos y lo había denunciado por violencia hacia ella y sus hijos. Fue recién en 2016 cuando detectó signos de abuso sexual en sus hijos. La denuncia que lo llevó al banquillo de los acusados fue radicada por la directora ejecutiva del Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, Nora Schulman, al tomar conocimiento de la situación del hijo menor de Ghisoni, que en ese momento tenía 7 años y que hoy ya alcanzó los 14.

En 2019, PG fue procesado por el delito de abuso sexual contra dos de sus hijos y el 8 de febrero pasado, la Sala 3ra. de la Cámara de Apelación y Garantía del Departamento Judicial de Lomas de Zamora le concedió la excarcelación, a la espera del juicio.

A lo largo del proceso judicial hubo cinco excusaciones de fiscales porque «o bien jugaban al tenis o al golf con el acusado, o sus esposas habían sido pacientes de él» y tres fiscales se declararon incompetentes, según informaron a la agencia Télam Florencia Piermarini y Verónica Heredia, abogadas de Vázquez.

El Tribunal a cargo de Marcelo Hugo Dellature, Mauricio Salvador Blanco y Luis Miguel Gabián, lo absolvió a pesar de que les hijes expresaron lo que les había pasado. Vázquez acudirá a la Corte Internacional de Derechos Humanos para seguir reclamando justicia.

A LAS MADRES DE PLAZA DE MAYO TAMBIÉN LAS LLAMABAN LOCAS

Lo que parece un insulto la historia demuestra que es un halago. Locas eran las Madres de Plaza de Mayo que pedían por sus hijos y denunciaban las torturas cuando nadie se animaba a enfrentar a los militares. “Locas y mentirosas” fueron siempre las brujas en la historia y por qué no llamarlas igual a las Madres Protectoras.

Lanzar la voz en defensa de los hijos es de valiente pero del otro lado los abusadores y quienes los defienden las tildan de interesadas y de llenarles la cabeza a los hijos por odio o despecho. Esta es la base de la figura del Síndrome de Alienación Parental (SAP) un supuesto trastorno por el cual las infancias tendrían una memoria implantada por sus madres que está totalmente desacreditada por Organismos Internacionales y por la Organización Mundial de la Salud, pero que, muchos abogados siguen utilizando en los juicios.

A toda esta violencia las madres también tienen que cargar con los mandatos y el duelo que atraviesan con respecto al “rol de madre”. Esta cultura patriarcal educa que las que tienen que cuidar a sus hijes son las madres y cuando se falla el impacto de culpa y dolor es muy fuerte.

Del otro lado está un grupo de defensores de los abusadores y pedófilos que pertenecen a una misma ideología política y a una lógica negacionista no solo de la pedofilia y de la dictadura sino que además son verdaderos militantes convencidos y activos de ir en contra de lo que las feministas hemos conquistado a lo largo de los años. En el caso del juicio por el cual absolvieron a Rizzi, la letrada patrocinante  de la defensa era nada más y nada menos que Patricia Anzoátegui, directora jurídica del Observatorio de Falsas Denuncias y muy cercana al gobierno que encabezará Javier Milei el próximo 10 de diciembre

Pocos días después de leída la absolución desde la Salón Blanco del Congreso de la Nación, gracias a la gestión y acompañamiento de la diputada nacional Mónica Macha, Yama Corín volvió a agradecer el acompañamiento de organizaciones y aseguró que “El profundo dolor que sentimos nos hace humanes. Ellos disfrutan y gozan de este dolor porque están del lado de la perversión. Quienes hoy están celebrando este fallo son perversos y perversas. Yo prefiero estar de este lado, prefiero abrazarme con quien hoy llora con nosotras porque sufrimos el dolor de saber  de esta derrota y entender que la justicia hoy nos da la espalda”

También fue enfática en asegurar que el tribunal con ese fallo dice que la justicia no es para las mujeres, ni para las niñeces, ni para los travas, ni para los migrantes ni para los pobres.

Se refirió a que no hay otro camino más que seguir la ruta de la justicia y que las ideas que vende el nuevo gobierno de justicia por mano propia, no denunciar, armarse y resolver el problema de forma individual nunca va a ser la manera elegida.

“Prefiero volver a armar y desarmar estos 12 años  tortuosos en el cual me rodeé  de tantas mujeres que nos sostuvimos y que llegamos aunque sea a perder,  porque opino que hay que seguir golpeando el estado del aparato judicial. Le pienso reclamar al Estado lo que tiene que hacer, no le vamos a regalar jamás la impunidad y el que crean que la puerta de la justicia esté cerrada siempre para nosotras”  expresó.

Durante todas las audiencias que duró el juicio hubo jornadas de concientización, intervenciones artísticas, radios abiertas, actividades y propuestas. Nada de ello ni la lucha de 11 años hicieron mella en el tribunal.

Las denunciantes saben que, luego de este veredicto se vienen acusaciones de falso testimonio para ellas y para quienes declararon como testigos en el juicio pero nada las amedrenta.

“Vamos a ir a Casación, aunque probablemente perdamos allá. Pero nunca nos van a arrancar del lugar que nosotras elijamos para estar, que es el del dolor a veces, aunque a veces vendrá alguna victoria pero elegimos quedarnos acá. Aunque nos toque ver a esa gente perversa en su gozosa victoria prefiero no ser ellos.

Nos quedamos de este lado, del lado de las Madres, de las Abuelas, de los niños y niñas que sufrieron  abuso sexual de las infancias, de los y las sobrevivientes, de  las madres protectoras. Estamos de este lado y vamos a seguir luchando. Vamos a seguir diciéndole a la justicia que queremos entrar y venceremos”