El monstruo de Cristina


Por Agustina Andrade

A lo largo de la última década, hemos visto en la enorme mayoría de los medios de comunicación un hostigamiento directo y explícito a Cristina Fernández de Kirchner, que se intensifica año tras año y deja a las claras ser mucho más que una opereta política del antiperonismo: es un ataque violento y profundamente misógino de la derecha más recalcitrante de nuestro país. Además de ser una lucha ideológica, es de género: jamás perdonarán que una mujer haya puesto en agendas muchas discusiones que estaban postergadas, que les haya dado tantos derechos a los sectores más marginados y, fundamentalmente, que haya sido la primera mujer electa, dos veces presidenta por el voto popular, la persona que más veces ganó elecciones, y conductora indiscutible del arco peronista.

El lunes 12 de octubre, Clarín publicó una nota con la dirección de su domicilio personal llamando a la oposición a manifestarse en la puerta de su casa previo a la movilización. Este hecho es sumamente peligroso porque, además de incitar a la violencia es una clara amenaza que atenta no solamente con su libertad personal, sino también con la democracia y la unidad que el gobierno del Frente de Todos convocó para que el país vuelva a funcionar.

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